Seamos receptivos de los talentos de la humanidad: hagamos conciencia de los valores que se han perdido

Alrededor del mundo, se ha creado una pobreza mental que sumerge los talentos de la humanidad en hechos totalmente comerciales y fines primordialmente económicos, que afectan de manera impúdica la integridad del hombre, hacía los valores y la inteligencia, con la que cada ser aporta algo positivo a la sociedad.

Desde el origen de la burguesía en la época medieval, se ha venido formando un concepto de trabajo, que sumerge los ideales morales que hasta ahora son inexistentes en muchas partes del mundo, bastante errado, en el cual hemos sido involucrados. El fin de los empleos en la actualidad, giran en torno a garantizar un crecimiento económico sumamente ambicioso, que supera el valor pertinente que ha de tener cada ser humano en el mundo.

El trabajo surge a partir de quienes emplean sus destrezas en impulsar un proyecto que queremos consolidar en el tiempo, con el objetivo de lograr estabilizarlo y generar ganancias de él, produciendo equilibradamente.

Un esclavo del empleo

El crecimiento de la sociedad, se ve consolidado a partir de la mano de obra del hombre, tener un empleo nos garantiza la adquisición de las herramientas para vivir. Cada ser humano en el mundo, se ve dotado de inteligencia y habilidades, hay quienes se forman en un arte para aportar algo positivo al mundo, trabajando por un fin en especial, pero también hay quienes se vuelven expertos en un oficio sin haber adquirido conocimientos teóricos.

La educación del burgués, debió inmiscuirse en el hecho de ver esa clase de diferencias y bonificar su talento, mediante el respeto que cada ser merece por ser un profesional en cualquier ámbito, esté certificado o no. Porque si no fuera por su intervención en la obra, sus poder económico no estuviese surgiendo.

Más tolerancia y más recompensa

El hecho de trabajar implica un desgaste mental y físico, nadie trabaja porque quiere ver como la clase burgués aumenta sus capitales, el poco raciocinio de la autoridad para quien trabajamos, debilita el pensamiento moral y estabilidad emocional, al no ser valorados por lo que estamos aportando, tanto para la mirada monitora como para la sociedad a la que servimos.

Una simple frase motivadora impulsa las ganas y el empoderamiento de querer hacer las cosas con entrega y pasión, debido a que, el hecho verbal honesto fusiona los valores y pueden ser el indicio de que alguien está agradecido por lo que le aportas a su proyecto y que gracias a ti, este se ha ido consolidando de una manera  realmente impresionante.

Valora al buen trabajador

El fontanero, el herrero, el carpintero, el educador, el ingeniero, etcétera. Todos y cada uno de ellos merecen ser tratados por lo que son, merecen ser valorados por sus habilidades, por su inteligencia, por su esfuerzo de formarse para el mundo, por su esfuerzo de evitarte angustias y por su constante desgaste por verte crecer. Hay que hacer conciencia de los problemas que realmente adquieren de la atención total y absoluta en todo el mundo, lo que nos ha hecho perder los valores como seres humanos conscientes.