Sin un proyecto a largo plazo

En lo que se ha venido a llamar como la “generación perdida”, el desempleo es una de sus más tristes desencadenantes. Fue la crisis la que la obligó a buena parte de la juventud española a vivir sin esperanzas y sin un proyecto de vida a medio o largo plazo. Quienes tienen la suerte de trabajar, lo hacen en un marco de falta de garantías laborales y con unos sueldos que no permiten tener una estancia digna en el mundo.

viajerosLa era que acontece en España somete a los jóvenes a una situación en la que la adolescencia parece no tener fin. Entre los quince y los treinta años, la situación parece ser similar; no obstante, cuando estos jóvenes vayan entrando en franjas propias de la edad adulta, seguirán estando en desventaja con las generaciones previas y, probablemente, con las generaciones que vinieron posteriormente.

En la actualidad, la precariedad de los jóvenes que tienen un trabajo es absoluta, llegando a cobrar menos que trabajadores de rango similar sólo por el hecho de carecer de antigüedad y de experiencia. Pero tanto los que trabajan en condiciones pésimas como los que se encuentran en desempleo, ambos perfiles, son víctimas de la crueldad de la crisis y de la falta escrúpulos del sistema.

Casi dos millones de jóvenes españoles menores de treinta y cuatro años están en situación de desempleo; son los que aún no han tomado la maleta para buscar una oportunidad en otro país. Pero las secuelas que sufren son terribles, desde depresiones a crisis de ansiedad, pasando por cuadros psicóticos o de culpabilidad por no poder encontrar trabajo, por no poder alimentar a la familia o por carecer de un proyecto existencial. El mercado de trabajo en España, por tanto, ha sido una fábrica de crear jóvenes pobres y desesperanzados, pero también ha sido una fábrica de crear jóvenes enfermos.

Fuga de Cerebros

En España hay que diferenciar, a la hora de hablar de quienes se marchan a otros países a buscar un nuevo futuro en su vida personal y profesional, entre aquellos que van a buscar un trabajo de su área de estudios o conocimientos, porque aquí no lo encuentran o están abocados a un puesto completamente diferente o que no tiene nada que ver a lo que han estudiado, y aquellos a los que se busca expresamente para qué se vayan a otros países para desarrollar todo su potencial a través un proyecto, estudios, etc.

cuantosEn estos casos hay que hablar de empresas privadas, universidades, etcétera, que buscan en otros países aquellos recursos humanos que no tienen y que, a través de personas que se dedican a la búsqueda de nuevos talentos en diferentes áreas, atraen a estos jóvenes para conseguir una serie de beneficios en los diferentes campos que manejan.

Las razones para aceptar estas proposiciones, además de las económicas, se basan en diferentes aspectos en los que se prima más la estabilidad, el reconocimiento, la posibilidad de la promoción personal y también la sensación de aportar algo nuevo a una sociedad en constante evolución.

 

Si vemos el punto de vista económico, actualmente en España es muy complicado el poder estar a la misma altura que países que ofrecen unas remuneraciones salariales o becas muchísimo más altas de las que puede ofrecer tanto el Estado como organizaciones privadas. Además, los medios que se ponen a disposición de la persona en el exterior suelen ser mucho mayores y más atractivos.

Por otro lado, la estabilidad también es algo importante. La vinculación suele ser de larga duración, en la que se suele aporta manutención, alojamiento, etc., incluido, para qué la persona se centre únicamente en su trabajo, investigación, proyectos, etcétera. Esto aumenta la sensación de tranquilidad y bienestar personal.

Obviamente se valora el talento de la persona y, si el proyecto sale según los criterios que se han marcado, aporta el beneficio esperado, etcétera, lo que supone un reconocimiento a la persona o equipo que lo ha desarrollado, posibilidad de que sea conocido a través de los medios, tanto audiovisuales como por escrito y abre un camino a una promoción personal que, en nuestro país, en la mayoría de las ocasiones no se produce.

Por otro también hay que pensar en esa empresa, grupo, Universidad, etc., que capta a esa persona y su potencial. Obviamente éstos también buscan no solamente un beneficio, que puede ser económico, social, etcétera, sino un reconocimiento de su labor, lo que le aporta no solamente una imagen positiva, sino también atrae futuras inversiones en nuevos y futuros proyectos de muy diversa índole.

La generacion perdida

Los estragos de la crisis económica que aún padecen cientos de miles de españoles, aparte de motivar un escenario terrible en el presente, serán arrastrados por las generaciones más afectadas durante toda la vida. Este lastre de tener que vivir sin trabajo, sin futuro y sin expectativas vitales se ha posado especialmente sobre los jóvenes. La llamada “generación perdida” abarca a aquellos cuya edad se encuentra en un franja entre los 16 y los 29 años.

El desempleo es el principal problema de los jóvenes en España. La emigración parece una salida casi obligada para muchos, en lo que prácticamente se ha convertido en una imparable ola de exilios. Y es que vivir en nuestro país, salvo situaciones individuales favorables o contextos y casos determinados que son más propicios, se ha convertido en algo tortuoso; los jóvenes están condenados a la más absoluta precariedad existencial y a la falta de expectativas.

Generacion-perdidaEn este panorama adverso se incluyen perfiles de universitarios, aunque aquellos con estudios primarios o secundarios tienen aún mayor oscuridad en sus horizontes. El resultado es que más del 60% de los jóvenes menores de 25 años se encuentran sin empleo o son parados de larga duración. Cursar una carrera universitaria no garantiza ni mucho menos la opción de incorporarse al mundo laboral; en buena parte de los casos, tras alcanzar el grado o la licenciatura viene una travesía por el desierto en la que las oportunidades para desarrollar una carrera profesional no existen.

Esta falta de experiencia, al no poder entrar en el mercado de trabajo, se transforma en un círculo vicioso de decadencia, ya que las empresas exigen tener años de trabajo y bagaje laboral a la hora de contratar. Las expectativas de tener un trabajo en el futuro tampoco son optimistas, por lo que el deseo de poder tener hijos y formar una familia no pasa de la mera ilusión evanescente.

¿Dónde se van nuestros jóvenes?

Cuando hablamos de búsqueda de trabajo en el exterior, tenemos que entender que nuestros jóvenes no se van como lo hicieron en su momento nuestros abuelos, cuando se marchaban a Argentina, Brasil o México, entre otros países, a buscar fortuna. Actualmente aquellos que toman la decisión de marcharse fuera para buscar su futuro, lo primero que hacen es plantearse a qué país quieren marcharse y que oportunidades les ofrece.

Si nos atenemos a los datos del Instituto nacional de estadística, podemos extraer algunas ideas muy interesantes. La primera de ellas es que la mayoría de nuestros jóvenes optan por marcharse a países cercanos al nuestro, dentro de la unión europea, destacando como puntos de destino el del Reino Unido, Francia y Alemania, que son los países que mayor número de jóvenes acogen.

Sin embargo, también son muchos los que deciden irse más lejos, sobre todo a Estados Unidos. Menores en número son las personas que deciden marcharse a Latinoamérica, destacando sobre todo países como Chile o Brasil, aunque esta última parece entrar en recesión.

La perspectiva laboral en estos países es muy positiva para aquellos que quieren dar un giro completamente diferente a su vida y encontrar una oportunidad mejor. Sin embargo hay que tener en cuenta una serie de aspectos que son fundamentales. Ya sean los países citados anteriormente u otros del Norte de Europa, como puede ser Suecia o Noruega: la mayoría de las ofertas laborales van dirigidas a personal cualificado.

Es por ello que no solamente es importante donde se van nuestros jóvenes si no cuál es el perfil de los que se van. Este es el de una persona con una alta cualificación, idiomas y, en la mayoría de los casos, ya con un contrato de trabajo. Cada vez son muchos menos los que se marchan a la aventura.

Ello es porque es importante poder contar con un contrato antes de marcharse. También el haber preparado, con anterioridad, la búsqueda de un domicilio, contar con un mínimo de presupuesto económico para los primeros momentos, etcétera. En consecuencia, podemos entender que los jóvenes que se van a trabajar fuera, actualmente tienen muy claro que lo que buscan es firmar un contrato antes de marcharse relacionado con su formación y cualificación.

¿Cómo ven el futuro los jóvenes españoles?

El concepto de futuro parece algo irreal, algo que está demasiado alejado de nosotros y realmente es todo lo contrario. El pasado ya se ha ido, el presente pasa en un suspiro y lo único que hacemos es caminar cada día hacia un futuro que desconocemos, en un principio, pero del que cada vez vemos un poquito más de luz.

El problema es que esa luz que podemos atisbar no es muy halagüeña y es por ello que muchos jóvenes ven su futuro con no demasiada positividad. Al contrario, son muchos los que piensan que en España, debido a la situación social, laboral, económica, etcétera, miran el horizonte con bastante con poca alegría.

De hecho, algunos estudios se han centrado en preguntar a los jóvenes sobre ciertos aspectos de su realidad y de cómo afrontan esta en función de áreas relacionadas con la educación/trabajo, posibilidad de búsqueda de trabajo fuera del país, cómo ven la situación a largo plazo en comparación con otros países y su visión, desde la realidad actual, respecto al futuro.

En cuanto a la primera área, la mayoría de los jóvenes españoles coinciden en señalar que respecto a las oportunidades educativas y laborales son mucho mejores fuera de nuestras fronteras. Es decir, tanto en el aspecto formativo como en el aspecto de trabajo hay muchas más oportunidades en el extranjero que en nuestro propio país.

A esto se añade un sentimiento de que más de la mitad de la mitad de los jóvenes españoles, estamos hablando de más de un 50% de ellos, han pensado o piensan en la posibilidad de marcharse fuera para buscar una oportunidad de trabajo, un futuro que aquí tienen claro que no van a encontrar o, si lo encuentran, será en peores condiciones y seguramente en un trabajo que no es para el que se formaron.

En cuanto a su visión acerca de cómo vivían nuestros padres antes y como ellos se ven el día de mañana, la conclusión también es preocupante. Casi un 75% de los jóvenes españoles creen y opinan que vivirán peor que sus padres. Este porcentaje nos da una imagen poco tranquilizadora de nuestro país como motor laboral de una sociedad.

Finalmente, respecto al futuro que ofrece España a los jóvenes que quieren estudiar, trabajar y tener un proyecto de vida, observamos que, sin llegar al 50%, pero casi, los jóvenes españoles no ven que el futuro sea mucho mejor dentro de un tiempo que ahora mismo.

Como podemos observar, España, a día de hoy, no ofrece a sus jóvenes un futuro optimista en el que sientan que su esfuerzo, en cuanto a educación, se vea recompensado con un proyecto laboral estable o relacionado con su formación. Como proyecto de vida, el futuro también se ve de una manera incierta y, en comparación con otros países del entorno, con demasiada desigualdad.