Uber, cada vez más problemático

Uber, el servicio privado de transporte, ha crecido significativamente en los últimos años, en gran parte gracias a su oferta de eficiencia, eficacia y seguridad. Aunque ha habido ciertos problemas en algunos países, la empresa ha sabido mantenerlos como casos aislados que no han podido desprestigiarlos.
A pesar de esto, se entrevistaron a veinte jóvenes usuarios de este servicio en un estudio reciente, y los resultados fueron algo alarmantes. Pese a que la mayoría coincide en que el servicio es bueno, hay algunas quejas que no se deben ignorar. De los veinte usuarios, únicamente cuatro se mostraron totalmente conformes con el servicio que ofrece Uber, mientras los otros dieciséis tuvieron algún comentario o queja.

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La primera de ellas fue que los usuarios se han mostrado inconformes por el aumento en las tarifas, servicio que Uber llama tarifa diferenciada cuando existe una alta demanda de autos en ciertas zonas. Si el usuario lleva prisa, se ve forzado a viajar en un taxi de la calle, utilizar un servicio similar, o aceptar la tarifa diferenciada, que en ocasiones es un cargo hasta del doble del total de un viaje normal.

Otras quejas recurrentes entre los jóvenes usuarios son que los conductores han robado sus pertenencias olvidadas algunas veces, o han tomado un camino más largo del que les indica el sistema de navegación GPS, solamente para que la tarifa del viaje aumente. Esto se debe a que muchos conductores logran aprobar por poco puntaje los exámenes de manejo y psicométricos que Uber realiza para poder otorgar la licencia.

Como sugerencias para mejorar la calidad del servicio, los usuarios manejaron algunas propuestas interesantes, entre ellas un sistema de calificación más detallado para los conductores, ya que muchas veces las cinco estrellas no son suficientes, demandando algún tipo de denuncia inmediata para un conductor grosero, abusivo o que no prestó el servicio adecuado. Otra sugerencia propositiva ha sido el mejorar el servicio llamado UberPool, el cuál se presta a robos o asaltos, ya que es un auto compartido y cualquiera de las dos partes se arriesga a viajar con compañía peligrosa o no deseada. Noticias actuales del tema en: http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/05/11/actualidad/1462973003_473243.html

Como joven, ¿es difícil emigrar a otro país?

Algunos jóvenes no solamente en España, sino también en países de habla hispana que se encuentran en momentos de crisis económica, como México, se han cuestionado si es posible emigrar a otro país, para continuar sus estudios o para buscar un mejor nivel de vida. Estas respuestas suelen llegar de conocidos o familiares que probaron suerte en su momento, pero no existe un manual de éxito o algo que asegure que las reglas a seguir.

Si bien es claro que estudiar en un país distinto al de nacimiento es algo que casi asegura mayor oportunidad laboral al regresar al país de origen, es complicado lograr esto, ya sea por carencia económica o por la competencia en cuanto a las becas para estudiar en un país extranjero. Otro tema complicado es el idioma, hay que estar conscientes y preparados de que en el país que se quiere emigrar se habla el mismo idioma o uno que no es desconocido.

Laboralmente también existen oportunidades, aunque ahí es imperativo revisar las leyes del país al que se quiere emigrar, ya que muchas veces existen trámites para que un extranjero pueda laborar legalmente en el país, además también depende de la labor que vayan a realizar en ese país, no es lo mismo irse a trabajar con cerrajeros Valencia que marcharse a una empresa multinacional de Suecia en la cual debes tener más control de lo que piden como el idioma u otros elementos. Se recomienda revisar esto para no tener problemas legales en su momento.

Como joven, emigrar es una apuesta arriesgada, ya que la mayoría de los casos de éxito coinciden que hay cuestiones inevitables, como el extrañar a la familia y el estar lejos de casa es muchas veces motivo de frustración. Es por ello que se recomienda emigrar a un país no muy lejano, para poder visitar a la familia y casa en las vacaciones y días festivos.

El auge de internet es también una ventaja para los cerrajeros Valencia, ya que pueden encontrar mucha información de su interés referente al país donde les interesa vivir, ya sea estudiando o trabajando. En caso de no tener conocidos o amigos en dicho país (algo que también se recomienda encarecidamente), existen también aplicaciones como Airbnb, la cual actúa como un mercado de inmuebles y viviendas comunitario, para ofrecer y solicitar casas o pisos compartidos, con anfitriones conocidos y de manera segura.

 

Unos jovenes sin futuro

Los jóvenes con mayor formación académica de la historia de España han visto caer sobre su presente y su futuro la losa de la falta de oportunidades y de la desesperación. Estas generaciones, nacidas ya con la democracia bien consolidada están padeciendo los estragos de una crisis que, sin embargo, ha aumentado considerablemente el número de ricos en nuestro país.

Muchos jóvenes españoles viven en la pobreza. No sólo los más preparados han padecido la saña de estos tiempos. No sólo los licenciados, diplomados, graduados y demás estudiantes Unos jovenes sin futurocon formación a sus espaldas han visto cómo se cerraban las puertas del porvenir; también muchos jóvenes que se decantaron por abandonar los centros de estudios para poder incorporarse al mercado de trabajo ven ahora cómo el poder ganar de dinero no era un cuento de hadas.

La burbuja inmobiliaria, por ejemplo, empujó a miles de jóvenes que vivían de la construcción a la más absoluta falta de perspectivas; ahora se ven sin empleo, sin estudios y sin ningún tipo de esperanzas de volver a insertarse en el mercado de laboral. Son, en muchos casos, jóvenes que empezaron a llevar dinero a casa rápido, en una edad incluso lindando con la mayoría de edad; esto les permitió lanzarse a formar una familia, a tener hijos, con la garantía de poder pagar todas las necesidades que tuvieran. Pero la realidad hoy es bien cruda; la falta de trabajo de los jóvenes tiene efectos colaterales.

Esta generación perdida carece además de cursos y estudios que les garanticen poder volver a trabajar pronto. En los barrios obreros, con los recortes económicos que tuvieron a la crisis como excusa, han desaparecido incluso las ayudas para los talleres en los que los más jóvenes aprendían una profesión. Se trata de una dinámica peligrosa, de un círculo vicioso del que cada vez es más difícil salir.

Las relaciones sociales en los jóvenes en la nueva era

Las relaciones sociales siempre han sido un tema merecedor de estudios a lo largo de los años, pues las personas son muy distintas y a pesar de las diferencias culturales, sociales y económicas, existen patrones que se han mantenido a lo largo de los siglos. Pero hoy, nos encontramos con una era distinta que está cambiando radicalmente este tipo de relaciones.

Las redes sociales se han convertido en una ventana abierta hacia la intimidad de las personas, sobre todo de los jóvenes, aunque es cierto que cada persona comparte lo que le plazca, muchas personas se exceden en la cantidad de información que revelan a sus contactos, algunas veces sin dimensionar la seguridad y el riesgo a que su información personal se vea comprometida.

Las dos “palomitas” azules de Whatsapp y el “visto” de Facebook son medidas drásticas que han tomado estas redes sociales para lograr el más posible acercamiento a la realidad. El joven usuario, al recibir estas señales y ninguna respuesta, se siente ignorado, lo cuál sería el equivalente a hablarle a una persona cara a cara y que te ignore por completo. Esto ha generado muchos problemas en las relaciones formales, ya que las parejas se obsesionan con el “visto”, las dos “palomitas” azules o con tan sólo ver en línea a la otra persona.

Otras medidas problemáticas son los ya comunes “likes” de redes como Twitter, Facebook o Instagram, los cuales pueden comprometer a una persona o hacer sospechar de cierto comportamiento infiel en una relación. Algunos estudios se han llevado a cabo y se ha concluido que algunas parejas jóvenes que espían sus comportamientos por estas redes, suelen tener más problemas que las parejas alejadas de este tipo de redes sociales.

Las sugerencias principales para evitar estos problemas son, medir el tiempo que se pasa en las redes sociales, anteponer la convivencia y el contacto físico sobre el que se tiene en las redes, adoptar pasatiempos que se alejen de estas páginas y, sobre todo, respetar la privacidad de las personas, así como revisar las medidas de seguridad de nuestras propias redes y perfiles personales.

 

¿Completar estudios, Universidad o FP, o trabajar?

Estamos en un momento desde el punto de vista social, económico, cultural y político en el que hay un enfrentamiento entre ciertos conceptos que, hasta hoy día eran válidos y que se comprueba que están completamente obsoletos, son revisables y, sobre todo, hay que mirarlos de una forma completamente diferente y adaptarlas a la realidad en la que vivimos.

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Cuando se habla de educación, debemos echar la vista atrás y darnos cuenta que la generación actual de jóvenes viene de otra en la que el trabajo era mucho más fácil de encontrar, en el que la formación, el aprendizaje se realizaban en muchas ocasiones en la propia empresa, en la que se iba subiendo de categoría, con el consiguiente aumento de sueldo. Además, el que una persona perdiera el puesto de trabajo no implicaba el estar demasiado tiempo parado. En algunas profesiones incluso se daba la paradoja de salir una empresa y en ese mismo día encontrar trabajo en otra.

 

Actualmente no es así y jamás volverá a ser como era antes. Es por ello que, debido a la crisis, nos encontramos con una situación social, respecto a muchos jóvenes, en la que ellos habían dejado de estudiar para entrar, sobre todo, en la construcción, en la que se ganaba mucho dinero y nunca faltaba el empleo. Con la crisis todo ello cambió y ese gran grupo de jóvenes que accedieron al mercado laboral se encontró en el paro y sin estudios.

 

La problemática principal actual es que en la mayoría de los nuevos empleos que se ofrecen, sin importar el tipo, se exige una formación importante, cualificada, aunque los salarios no vayan en proporción, y es por ello que es importante que un gobierno, sea del color que sea, tenga como objetivo no solamente el implicarse en que la educación llegue a todos, sino también en rescatar a ese gran grupo de jóvenes que, sin educación o con la educación general básica, se encuentran ahora sin trabajo, sin futuro y sin un punto de apoyo desde el que volver a entrar en un mercado cada vez más competitivo.

 

Sin lugar a dudas, la formación es importante no solamente para un futuro de hombres y mujeres de un país, sino que es esencial, fundamental si queremos hacer un proyecto de país que avance, que genere industria, trabajo y, sobre todo una economía. Una persona cualificada, con formación académica, ya sea universitaria, formación profesional, etc., es decir, bien preparada, es alguien que puede aportar mucho más beneficio que aquella que no lo está.

3 Problemas que están destruyendo el futuro de los jóvenes españoles

Cada día el sector juvenil de la actualidad se está viendo afectado por el desempleo y su propio futuro, especialmente aquellos que su edad está comprendida entre los 18 y 30 años. Varios estudios han determinado la causa y consecuencia que esto nos puede llegar a generar al futuro, pero a muchas entidades públicas les da igual, por lo que prefieren no tomar cartas en el asunto por simple comodidad. Hoy te daremos a conocer los 3 principales problemas que están destruyendo el futuro de estos jóvenes.

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  1. Educación

La educación Española ha perdido bastante prestigio a nivel nacional, por ello, muchas compañías se resignan a contratar jóvenes poco experimentados en busca de trabajo. La educación que hoy en día se les está impartiendo a los estudiantes simplemente se está volviendo lineal y vaga, la falta de orientación para tomar un proyecto de vida como su objetivo ha sido una de los principales problemas que ha causado la mala reputación de los profesionales ante las empresas. Los conocimientos impartidos en la carrera y el interés por el estudiante en la carrera profesional definirán el futuro exitoso del mismo.

  1. Dinero

La falta de dinero es otro de los problemas que invaden a los jóvenes españoles, aquellos que aún viven con sus padres saben que no podrán obtener el dinero suficiente para ejercer una carrera profesional, ya que el dinero que muchos padres ganan cada día apenas les sirve para cubrir los gastos familiares y necesidades personales.

  1. Oportunidades

En los jóvenes entre 18 y 30 años se ha vuelto común el desempleo. Mientras ocupan su tiempo para sacar buenas calificaciones en la secundaria, no se dan cuenta de que pronto llega el día de graduación, al adquirir la oportunidad para entrar a una universidad terminan dándose cuenta de que necesitan mucho dinero para pagar sus estudios, por lo que terminar trabajando en empleos de medio tiempo sin tener una estabilidad económica sólida y duradera, pues el dinero que ganan en estos empleos pobres sólo les alcanza para comer y no para pensar en un mejor futuro.

La falta de identidad en los jóvenes del nuevo siglo

A pesar de que algunos jóvenes logran llegar a la adultez con una identidad marcada y objetivos bien planteados, la mayoría de los jóvenes que alcanzan los veinte años en este siglo se han visto cuestionados por dudas sobre su futuro profesional, sus gustos personales, sus amistades y su familia.

Los medios masivos de comunicación tienen mucho que ver, aunque no son determinantes como en épocas anteriores. El principal aliciente en este siglo ha sido el internet, ya que los llamados “millennials” se encuentran en la era de lo viral, la inmediatez, las redes sociales y las celebridades e ídolos plásticos que se basan en una filosofía de puro estilo y cero substancia. Al tener este tipo de modelos a seguir, los jóvenes absorben un poco de cada cosa que ven, por lo que les es imposible definir sus verdaderos gustos y personalidad.

La presión social es algo que influye también de manera determinante, ya que estos jóvenes se ven forzados a compartir prácticamente cada acción de su día en las diversas redes sociales, llámese YouTube, Facebook, Twitter, Whatsapp, Instagram, Vine, Snapchat, Periscope, y muchas otras más que surgen para un fin específico. Estas redes se vuelven un escape de la realidad para la nueva generación, ya que la interacción y la comunicación se transforman, volviendo anticuada la conversación cara a cara.

El contacto físico, los saludos y las despedidas de mano, e incluso acciones básicas como hablar por teléfono es incómodo para esta generación, ya que prefieren hacer todo detrás de un teclado, por medio de la pantalla de un teléfono inteligente, y primordialmente, una cámara no profesional.

Otra característica común entre estos jóvenes que alcanzan la madurez en el nuevo milenio, es que dejan el futuro profesional a la deriva y muchas veces eligen mal su carrera profesional. Además de que sus amistades cambian constantemente, ninguna es lo suficientemente fuerte como para mantenerse a largo plazo. La familia es otro asunto que estos jóvenes no toman en serio, sus relaciones son distantes y ven cada vez más lejos el formar una familia propia y mucho menos tener hijos.

 

Jovenes y precariedad

La precarización a la que los jóvenes españoles están sometidos en estos días es enorme. No suele ser mucha la diferencia de poder adquisitivo entre quienes trabajan y los que no tienen esa oportunidad; lo más normal en este país es ser pobre, ya que los salarios en muchas ocasiones no permiten desarrollar una vida plena. España cuenta en la actualidad con un becario precarioSalario Mínimo Interprofesional de 655,20 euros, una cantidad tan ridícula que impide siquiera poder pagar piso, gasolina y cubrir las necesidades básicas a una sola persona; esta cantidad se vuelve especialmente irrisoria si sirve para alimentar a una familia con varios miembros. No obstante, el panorama es tan desolador que no hay que olvidar que el número de hogares con todos sus miembros en paro supera con creces el millón y medio.

Mucho ha cambiado el escenario en apenas una década. Poder llegar a ser mileurista hasta hace dos lustros era algo incluso humillante para aquel joven que empezaba a estudiar una carrera universitaria. Cobrar mil euros era algo impensable, la barrera a la que la persona que se formaba nunca quería llegar; ganar esa cifra por trabajar ocho horas diarias parecía ser un insulto. Incluso los empresarios sabían que los sueldos que tenían que pagar debían estar por lo general por encima de los mil euros.

En estos días, ser mileurista parece ser un privilegio con el que muchos jóvenes se darían por más que satisfechos. Los salarios que reciben los recién licenciados suelen ser bastante más inferiores que los del resto de lo plantilla, aunque desempeñen funciones idénticas que compañeros de más antigüedad en la empresa; si, en esto que comentamos, nos centramos además en la mujer, la situación es aún más discriminatoria. «Vivir como eterno becario y cobrar una especie de limosna simbólica tampoco es una solución» comenta uno de los desatascos Alicante economicos, aunque el simple hecho de que los jóvenes puedan estar en directo contacto con la realidad laboral se convierte en un consuelo menor, de ahí que acepten a seguir en prácticas.