La falta de identidad en los jóvenes del nuevo siglo

A pesar de que algunos jóvenes logran llegar a la adultez con una identidad marcada y objetivos bien planteados, la mayoría de los jóvenes que alcanzan los veinte años en este siglo se han visto cuestionados por dudas sobre su futuro profesional, sus gustos personales, sus amistades y su familia.

Los medios masivos de comunicación tienen mucho que ver, aunque no son determinantes como en épocas anteriores. El principal aliciente en este siglo ha sido el internet, ya que los llamados “millennials” se encuentran en la era de lo viral, la inmediatez, las redes sociales y las celebridades e ídolos plásticos que se basan en una filosofía de puro estilo y cero substancia. Al tener este tipo de modelos a seguir, los jóvenes absorben un poco de cada cosa que ven, por lo que les es imposible definir sus verdaderos gustos y personalidad.

La presión social es algo que influye también de manera determinante, ya que estos jóvenes se ven forzados a compartir prácticamente cada acción de su día en las diversas redes sociales, llámese YouTube, Facebook, Twitter, Whatsapp, Instagram, Vine, Snapchat, Periscope, y muchas otras más que surgen para un fin específico. Estas redes se vuelven un escape de la realidad para la nueva generación, ya que la interacción y la comunicación se transforman, volviendo anticuada la conversación cara a cara.

El contacto físico, los saludos y las despedidas de mano, e incluso acciones básicas como hablar por teléfono es incómodo para esta generación, ya que prefieren hacer todo detrás de un teclado, por medio de la pantalla de un teléfono inteligente, y primordialmente, una cámara no profesional.

Otra característica común entre estos jóvenes que alcanzan la madurez en el nuevo milenio, es que dejan el futuro profesional a la deriva y muchas veces eligen mal su carrera profesional. Además de que sus amistades cambian constantemente, ninguna es lo suficientemente fuerte como para mantenerse a largo plazo. La familia es otro asunto que estos jóvenes no toman en serio, sus relaciones son distantes y ven cada vez más lejos el formar una familia propia y mucho menos tener hijos.

 

Jovenes y precariedad

La precarización a la que los jóvenes españoles están sometidos en estos días es enorme. No suele ser mucha la diferencia de poder adquisitivo entre quienes trabajan y los que no tienen esa oportunidad; lo más normal en este país es ser pobre, ya que los salarios en muchas ocasiones no permiten desarrollar una vida plena. España cuenta en la actualidad con un becario precarioSalario Mínimo Interprofesional de 655,20 euros, una cantidad tan ridícula que impide siquiera poder pagar piso, gasolina y cubrir las necesidades básicas a una sola persona; esta cantidad se vuelve especialmente irrisoria si sirve para alimentar a una familia con varios miembros. No obstante, el panorama es tan desolador que no hay que olvidar que el número de hogares con todos sus miembros en paro supera con creces el millón y medio.

Mucho ha cambiado el escenario en apenas una década. Poder llegar a ser mileurista hasta hace dos lustros era algo incluso humillante para aquel joven que empezaba a estudiar una carrera universitaria. Cobrar mil euros era algo impensable, la barrera a la que la persona que se formaba nunca quería llegar; ganar esa cifra por trabajar ocho horas diarias parecía ser un insulto. Incluso los empresarios sabían que los sueldos que tenían que pagar debían estar por lo general por encima de los mil euros.

En estos días, ser mileurista parece ser un privilegio con el que muchos jóvenes se darían por más que satisfechos. Los salarios que reciben los recién licenciados suelen ser bastante más inferiores que los del resto de lo plantilla, aunque desempeñen funciones idénticas que compañeros de más antigüedad en la empresa; si, en esto que comentamos, nos centramos además en la mujer, la situación es aún más discriminatoria. “Vivir como eterno becario y cobrar una especie de limosna simbólica tampoco es una solución” comenta uno de los desatascos Alicante economicos, aunque el simple hecho de que los jóvenes puedan estar en directo contacto con la realidad laboral se convierte en un consuelo menor, de ahí que acepten a seguir en prácticas.

Estudiar y trabajar, ¿es posible?

A lo largo de la historia, la mayoría de los jóvenes de España y el resto del mundo se encuentran con una decisión complicada, estudiar y trabajar. Esto suele suceder en los jóvenes de clase media y clase baja, que necesitan de un trabajo para poder solventar sus estudios o sus gastos personales, y se ven en la necesidad de tomar una decisión que va a marcar el resto de sus vidas, tanto profesional como personalmente.

Existen variedad de casos entre estos jóvenes, el primero son los jóvenes que terminan sus estudios medios pero no estudian una carrera profesional. El segundo son los jóvenes que logran entrar a una carrera profesional, pero no la finalizan o la abandonan en el proceso, principalmente por presión social o por preferir trabajar, la salida fácil del dinero rápido.

El primer caso es alarmante, del 100% de los jóvenes que terminan la educación media, solamente 45% logran entrar a educación superior, y de este 45%, únicamente 13% logra terminar su carrera profesional. Los principales motivos por los que los jóvenes abandonan sus estudios son la carencia económica, el desinterés en su elección universitaria, los problemas familiares o personales y la incapacidad para lograr un puesto en una universidad pública.

Pese a esto, existe otra media de jóvenes que han logrado combinar exitosamente sus estudios con un trabajo de medio turno. Ya sea estudiando en las mañanas y trabajando en las tardes, o viceversa, estos jóvenes emprendedores lograrán terminar su educación superior y salir con algo de experiencia, listos para las exigencias del ambiente laboral.

Algunos consejos que estos jóvenes han vivido y pueden dar, han sido el administrar los tiempos de una manera ordenada y sistemática, reconociendo que las épocas de pruebas y exámenes son más difíciles, los desvelos en dichas fechas son algo recurrente. La clave consiste en no descuidar los estudios por el trabajo ni viceversa. Además, los fines de semana también suelen ser oxígeno puro, ya que algunos estudiantes aprovechan el tiempo libre para adelantar deberes escolares de la semana y poder trabajar las tardes con mucha más calma y tranquilidad.

¿Por qué nos vamos a otros países?

Cada vez son más los jóvenes que toman la decisión de buscar un nuevo futuro más allá de nuestras fronteras. A diferencia de épocas anteriores, en las que aquellos que deseaban tener un futuro se marchaban con una maleta y sin saber lo que iban a hacer o en que iban a trabajar y, sobre todo, sin saber si algún día volvería a ver la tierra que les vio nacer, los jóvenes actuales buscan su futuro de una manera completamente diferente.

Existen muchos motivos por los que se da ese paso hacia adelante. Si bien es cierto que el económico es importante, en este artículo intentaremos analizar aquellos que sustentan la decisión final y que, seguramente, nos daremos cuenta de que son los más realistas e importantes.

Hemos de partir de la base de que quienes se van son aquellos que cuentan con un nivel de estudios, formación y preparación mucho mayor. Es decir, se van los que tienen mayor cualificación. Por otro lado, vemos que los puestos de trabajo que se ofertan habitualmente en nuestro país implican no solamente una caída de salario bastante importante respecto a otros momentos históricos, sino también una pérdida en cuanto a derechos y garantías laborales.

Es por ello que, aunque existan muchos empleos, el nivel de vida es bastante alto y la caída de los salarios hace que, en muchas ocasiones, un solo salario no llegue para afrontar todos los gastos que supone el día a día, ya sea una sola persona o una familia. Así, la estabilidad económica y laboral también es un elemento importante en la decisión.

Por otro lado, un aspecto particular de nuestro país es que una alta cualificación o la sobre cualificación en muchas ocasiones es algo que, aunque parezca que tendría que ser todo lo contrario, puede ser negativa a la hora de acceder a un puesto de trabajo y es muy habitual el que, en un curriculum de un trabajador, haya ciertos aspectos referidos a la formación, títulos, etc., que no se incluyen para que esto no sea un handicap a la hora de acceder a un trabajo, a tener un contrato.

Otra de las razones por la que nuestros jóvenes se marchan otros países es porque quieren ver valorados el tiempo de preparación y formación que han tenido y poder así optar a un puesto de trabajo para el que se han estado formando. Esto en otros países es muy apreciado y es considerado un valor como recurso humano, sabiendo que la experiencia es algo que necesita tiempo y que, a la larga, que beneficiará a la propia empresa.

De Erasmus y a lo loco

Parece que todo el mundo que ha estado de Erasmus ha disfrutado de casi una fiesta sin fin. Por mi parte no puedo decir eso. No he estado de Erasmus nunca, pero sí que puedo decir que estuve con estudiantes que han disfrutado de la beca en Europa, tanto siendo ‘host’ de un finlandés como yendo a Coimbra o a Bologna con amigos y la verdad es que estudiar fuera de tu país y en una ciudad en la que se encuentra ambiente universitario, se agradece mucho para resarcirse de un día de clases en otro idioma que no es el tuyo.

La fiesta siempre es un tema recurrente si hay Erasmus de por medio. Nosotros, los españoles nos jactamos de tener buen ambiente de cachondeo en nuestras noches, pero cuando estuve en Coimbra, mi visión de los portugueses cambió radicalmente. Ese pueblo tan serio y tan anglófilo, no podían hacer lo que hacían por las noches, beber y beber cervezas por menos de un euro el tercio, normal que cuando volvíamos una noche a casa, el que era mi anfitrión, no encontraba las llaves y siendo las 5 de la madrugada, no vas a llamar al casero. Armándonos de valor y con un muy dudoso portugués mezclado con español llamamos al número de un cerrajero, bueno, un serralheiro, en este caso. El buen hombre acudió rapidamente y con una técnica que ya había le había visto a un cerrajero en Zaragoza, nos abrió la puerta. La técnica era una depurada manipulación de una radiografía, sí, una de esas que te hacen cuando te partes un hueso, pero el resultado fue el esperado, poder dormir calentito en la habitación.

Este es un hecho aislado, que seguro que se da cientos de veces, pero si mi amigo no hubiera hablado en el idioma de esa zona tal vez no nos hubiera quedado  más que dos opciones, o dormir en un parque o seguir de fiesta hasta una hora decente para llamar al casero. Desde mi punto de vista si vas de Erasmus a cualquier país, debes aprovechar, pero es preferible volver a casa sobrio que no perder las llaves y el dinero que nos costó el ‘serralheiro’.

Educación Española decepciona cada vez más a los jóvenes

La educación Europea suele ser un problema para los residentes españoles, esto se debe a varios factores:

  1. Paro Juvenil

Parece increíble para creérnoslo, pero el paro juvenil está afectando cada vez más a la comunidad de jóvenes españoles, pues 1 de cada 4 jóvenes se encuentra desempleado. La tasa de desempleo llega a ser de hasta un 33,6%. Jóvenes que se encuentran sin empleo llegan alcanzar un número de más de 800.000 personas en la actualidad. La mayoría de ellos ni estudian y ni trabajan, trayendo como consecuencia el desmoronamiento del futuro productivo del país, afectando también su desempeño en la vida laboral, ya que se acostumbran a ser jóvenes perezosos.

  1. Abandono escolar

Unos no tienen la oportunidad de estudiar, otros no la aprovechan; el abandono escolar suele ser otro de los factores que afecta la educación española, muchos jóvenes se sienten desilusionados y confundidos al acabar la secundaria, por lo que no continúan sus estudios en la universidad y deciden emprender otros proyectos no productivos en su vida cotidiana. Varios estudios nos han confirmado que el problema radica en los altos costos de la educación universitaria, causando desinterés total en la mayoría de la población estudiantil.

  1. Desorientación

La falta de orientación de muchos jóvenes a causa del desinterés propio y de sus maestros en instruirlos o encaminar por un camino en la vida suele ser uno de los problemas que afecta la educación de los jóvenes que están a punto de comenzar una etapa universitaria. Aquellos estudiantes que emprenden una carrera profesional sin tener idea de en qué se han metido, suelen fracasar en un 90%, el otro 10% que sale victorioso en este campo se siente inconforme, pues no es lo que quiso en la vida realmente, por lo que acaba estudiando otra cosa o simplemente deja los estudios para comenzar a laborar en trabajos de poco prestigio.

Las instituciones educativas deben mejorar la calidad de los servicios que imparten a los jóvenes emprendedores, la educación tiene un alto costo en España, pero al parecer el costo no se ve reflejado en la calidad de aprendizaje que se le es impartido a los estudiantes.

 

Sin un proyecto a largo plazo

En lo que se ha venido a llamar como la “generación perdida”, el desempleo es una de sus más tristes desencadenantes. Fue la crisis la que la obligó a buena parte de la juventud española a vivir sin esperanzas y sin un proyecto de vida a medio o largo plazo. Quienes tienen la suerte de trabajar, lo hacen en un marco de falta de garantías laborales y con unos sueldos que no permiten tener una estancia digna en el mundo.

viajerosLa era que acontece en España somete a los jóvenes a una situación en la que la adolescencia parece no tener fin. Entre los quince y los treinta años, la situación parece ser similar; no obstante, cuando estos jóvenes vayan entrando en franjas propias de la edad adulta, seguirán estando en desventaja con las generaciones previas y, probablemente, con las generaciones que vinieron posteriormente.

En la actualidad, la precariedad de los jóvenes que tienen un trabajo es absoluta, llegando a cobrar menos que trabajadores de rango similar sólo por el hecho de carecer de antigüedad y de experiencia. Pero tanto los que trabajan en condiciones pésimas como los que se encuentran en desempleo, ambos perfiles, son víctimas de la crueldad de la crisis y de la falta escrúpulos del sistema.

Casi dos millones de jóvenes españoles menores de treinta y cuatro años están en situación de desempleo; son los que aún no han tomado la maleta para buscar una oportunidad en otro país. Pero las secuelas que sufren son terribles, desde depresiones a crisis de ansiedad, pasando por cuadros psicóticos o de culpabilidad por no poder encontrar trabajo, por no poder alimentar a la familia o por carecer de un proyecto existencial. El mercado de trabajo en España, por tanto, ha sido una fábrica de crear jóvenes pobres y desesperanzados, pero también ha sido una fábrica de crear jóvenes enfermos.

Fuga de Cerebros

En España hay que diferenciar, a la hora de hablar de quienes se marchan a otros países a buscar un nuevo futuro en su vida personal y profesional, entre aquellos que van a buscar un trabajo de su área de estudios o conocimientos, porque aquí no lo encuentran o están abocados a un puesto completamente diferente o que no tiene nada que ver a lo que han estudiado, y aquellos a los que se busca expresamente para qué se vayan a otros países para desarrollar todo su potencial a través un proyecto, estudios, etc.

cuantosEn estos casos hay que hablar de empresas privadas, universidades, etcétera, que buscan en otros países aquellos recursos humanos que no tienen y que, a través de personas que se dedican a la búsqueda de nuevos talentos en diferentes áreas, atraen a estos jóvenes para conseguir una serie de beneficios en los diferentes campos que manejan.

Las razones para aceptar estas proposiciones, además de las económicas, se basan en diferentes aspectos en los que se prima más la estabilidad, el reconocimiento, la posibilidad de la promoción personal y también la sensación de aportar algo nuevo a una sociedad en constante evolución.

 

Si vemos el punto de vista económico, actualmente en España es muy complicado el poder estar a la misma altura que países que ofrecen unas remuneraciones salariales o becas muchísimo más altas de las que puede ofrecer tanto el Estado como organizaciones privadas. Además, los medios que se ponen a disposición de la persona en el exterior suelen ser mucho mayores y más atractivos.

Por otro lado, la estabilidad también es algo importante. La vinculación suele ser de larga duración, en la que se suele aporta manutención, alojamiento, etc., incluido, para qué la persona se centre únicamente en su trabajo, investigación, proyectos, etcétera. Esto aumenta la sensación de tranquilidad y bienestar personal.

Obviamente se valora el talento de la persona y, si el proyecto sale según los criterios que se han marcado, aporta el beneficio esperado, etcétera, lo que supone un reconocimiento a la persona o equipo que lo ha desarrollado, posibilidad de que sea conocido a través de los medios, tanto audiovisuales como por escrito y abre un camino a una promoción personal que, en nuestro país, en la mayoría de las ocasiones no se produce.

Por otro también hay que pensar en esa empresa, grupo, Universidad, etc., que capta a esa persona y su potencial. Obviamente éstos también buscan no solamente un beneficio, que puede ser económico, social, etcétera, sino un reconocimiento de su labor, lo que le aporta no solamente una imagen positiva, sino también atrae futuras inversiones en nuevos y futuros proyectos de muy diversa índole.