Jovenes y precariedad

La precarización a la que los jóvenes españoles están sometidos en estos días es enorme. No suele ser mucha la diferencia de poder adquisitivo entre quienes trabajan y los que no tienen esa oportunidad; lo más normal en este país es ser pobre, ya que los salarios en muchas ocasiones no permiten desarrollar una vida plena. España cuenta en la actualidad con un becario precarioSalario Mínimo Interprofesional de 655,20 euros, una cantidad tan ridícula que impide siquiera poder pagar piso, gasolina y cubrir las necesidades básicas a una sola persona; esta cantidad se vuelve especialmente irrisoria si sirve para alimentar a una familia con varios miembros. No obstante, el panorama es tan desolador que no hay que olvidar que el número de hogares con todos sus miembros en paro supera con creces el millón y medio.

Mucho ha cambiado el escenario en apenas una década. Poder llegar a ser mileurista hasta hace dos lustros era algo incluso humillante para aquel joven que empezaba a estudiar una carrera universitaria. Cobrar mil euros era algo impensable, la barrera a la que la persona que se formaba nunca quería llegar; ganar esa cifra por trabajar ocho horas diarias parecía ser un insulto. Incluso los empresarios sabían que los sueldos que tenían que pagar debían estar por lo general por encima de los mil euros.

En estos días, ser mileurista parece ser un privilegio con el que muchos jóvenes se darían por más que satisfechos. Los salarios que reciben los recién licenciados suelen ser bastante más inferiores que los del resto de lo plantilla, aunque desempeñen funciones idénticas que compañeros de más antigüedad en la empresa; si, en esto que comentamos, nos centramos además en la mujer, la situación es aún más discriminatoria. «Vivir como eterno becario y cobrar una especie de limosna simbólica tampoco es una solución» comenta uno de los desatascos Alicante economicos, aunque el simple hecho de que los jóvenes puedan estar en directo contacto con la realidad laboral se convierte en un consuelo menor, de ahí que acepten a seguir en prácticas.