Cuestión de términos

Nos encanta ponerle “motes” a todo, generalizar con un término aspectos que a veces es imposible englobar en una categoría, y eso es algo que se hace de manera generalizada en los últimos años con la juventud. Se pretende englobar generaciones enteras bajo siglas y expresiones que a veces solo se pueden referir a un aspecto en concreto. Una manera, sencillamente injusta de expresar una realidad.

Hace unos años se empezó a poner de moda aquello de los JASP. Jóvenes aunque sobradamente preparados que daba la impresión de referirse a una generación de genios, de jóvenes destinados al éxito, con ganas de comerse el mundo. Parecía que el futuro iba a ser suyo como nunca antes lo había sido de otra generación. Pero la realidad es tozuda y demostró que sí, que estaban muy preparados, pero que su futuro no iba a ser mucho mejor que el de la generación inmediatamente anterior y tal vez “menos preparada”.

nini

El batacazo de esta etiqueta parece que llevó a acuñar otra, con connotaciones bastante más negativas: las de la generación de los “ni-nis”. Así pasamos de un extremo a otro. De jóvenes ávidos de conocimientos, emprendedores, destinados a cambiar el mundo, a otra de jóvenes hastiados de todo, con poca o ninguna perspectiva de futuro aunque puedan estar trabajando como cerrajeros Barcelona 24 horas pero que se expresaban sencillamente no haciendo nada, conformándose, esperando que la oportunidad llegada caída del cielo. Otra definición inexacta, que se quedaba muy corta y, sobre todo, que era tremendamente injusta.

Y de ahí se pasó al calificativo de “generación perdida”. Una etiqueta más para calificar a miles y miles de jóvenes cuyo único pecado ha sido crecer en los peores momentos de la crisis económica, una crisis que ha elevado los niveles de paro juvenil a límites intolerables. Pero tal vez tampoco sea justo decir perdida. Sí es cierto que lo tiene mucho más difícil en el ámbito laboral, que su futuro es mucho más negro, pero en otros aspectos es una generación que está dando ejemplo, ejemplo de empuje y de inconformismo.