¿Completar estudios, Universidad o FP, o trabajar?

Estamos en un momento desde el punto de vista social, económico, cultural y político en el que hay un enfrentamiento entre ciertos conceptos que, hasta hoy día eran válidos y que se comprueba que están completamente obsoletos, son revisables y, sobre todo, hay que mirarlos de una forma completamente diferente y adaptarlas a la realidad en la que vivimos.

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Cuando se habla de educación, debemos echar la vista atrás y darnos cuenta que la generación actual de jóvenes viene de otra en la que el trabajo era mucho más fácil de encontrar, en el que la formación, el aprendizaje se realizaban en muchas ocasiones en la propia empresa, en la que se iba subiendo de categoría, con el consiguiente aumento de sueldo. Además, el que una persona perdiera el puesto de trabajo no implicaba el estar demasiado tiempo parado. En algunas profesiones incluso se daba la paradoja de salir una empresa y en ese mismo día encontrar trabajo en otra.

 

Actualmente no es así y jamás volverá a ser como era antes. Es por ello que, debido a la crisis, nos encontramos con una situación social, respecto a muchos jóvenes, en la que ellos habían dejado de estudiar para entrar, sobre todo, en la construcción, en la que se ganaba mucho dinero y nunca faltaba el empleo. Con la crisis todo ello cambió y ese gran grupo de jóvenes que accedieron al mercado laboral se encontró en el paro y sin estudios.

 

La problemática principal actual es que en la mayoría de los nuevos empleos que se ofrecen, sin importar el tipo, se exige una formación importante, cualificada, aunque los salarios no vayan en proporción, y es por ello que es importante que un gobierno, sea del color que sea, tenga como objetivo no solamente el implicarse en que la educación llegue a todos, sino también en rescatar a ese gran grupo de jóvenes que, sin educación o con la educación general básica, se encuentran ahora sin trabajo, sin futuro y sin un punto de apoyo desde el que volver a entrar en un mercado cada vez más competitivo.

 

Sin lugar a dudas, la formación es importante no solamente para un futuro de hombres y mujeres de un país, sino que es esencial, fundamental si queremos hacer un proyecto de país que avance, que genere industria, trabajo y, sobre todo una economía. Una persona cualificada, con formación académica, ya sea universitaria, formación profesional, etc., es decir, bien preparada, es alguien que puede aportar mucho más beneficio que aquella que no lo está.