Estudiar y trabajar, ¿es posible?

A lo largo de la historia, la mayoría de los jóvenes de España y el resto del mundo se encuentran con una decisión complicada, estudiar y trabajar. Esto suele suceder en los jóvenes de clase media y clase baja, que necesitan de un trabajo para poder solventar sus estudios o sus gastos personales, y se ven en la necesidad de tomar una decisión que va a marcar el resto de sus vidas, tanto profesional como personalmente.

Existen variedad de casos entre estos jóvenes, el primero son los jóvenes que terminan sus estudios medios pero no estudian una carrera profesional. El segundo son los jóvenes que logran entrar a una carrera profesional, pero no la finalizan o la abandonan en el proceso, principalmente por presión social o por preferir trabajar, la salida fácil del dinero rápido.

El primer caso es alarmante, del 100% de los jóvenes que terminan la educación media, solamente 45% logran entrar a educación superior, y de este 45%, únicamente 13% logra terminar su carrera profesional. Los principales motivos por los que los jóvenes abandonan sus estudios son la carencia económica, el desinterés en su elección universitaria, los problemas familiares o personales y la incapacidad para lograr un puesto en una universidad pública.

Pese a esto, existe otra media de jóvenes que han logrado combinar exitosamente sus estudios con un trabajo de medio turno. Ya sea estudiando en las mañanas y trabajando en las tardes, o viceversa, estos jóvenes emprendedores lograrán terminar su educación superior y salir con algo de experiencia, listos para las exigencias del ambiente laboral.

Algunos consejos que estos jóvenes han vivido y pueden dar, han sido el administrar los tiempos de una manera ordenada y sistemática, reconociendo que las épocas de pruebas y exámenes son más difíciles, los desvelos en dichas fechas son algo recurrente. La clave consiste en no descuidar los estudios por el trabajo ni viceversa. Además, los fines de semana también suelen ser oxígeno puro, ya que algunos estudiantes aprovechan el tiempo libre para adelantar deberes escolares de la semana y poder trabajar las tardes con mucha más calma y tranquilidad.

¿Por qué nos vamos a otros países?

Cada vez son más los jóvenes que toman la decisión de buscar un nuevo futuro más allá de nuestras fronteras. A diferencia de épocas anteriores, en las que aquellos que deseaban tener un futuro se marchaban con una maleta y sin saber lo que iban a hacer o en que iban a trabajar y, sobre todo, sin saber si algún día volvería a ver la tierra que les vio nacer, los jóvenes actuales buscan su futuro de una manera completamente diferente.

Existen muchos motivos por los que se da ese paso hacia adelante. Si bien es cierto que el económico es importante, en este artículo intentaremos analizar aquellos que sustentan la decisión final y que, seguramente, nos daremos cuenta de que son los más realistas e importantes.

Hemos de partir de la base de que quienes se van son aquellos que cuentan con un nivel de estudios, formación y preparación mucho mayor. Es decir, se van los que tienen mayor cualificación. Por otro lado, vemos que los puestos de trabajo que se ofertan habitualmente en nuestro país implican no solamente una caída de salario bastante importante respecto a otros momentos históricos, sino también una pérdida en cuanto a derechos y garantías laborales.

Es por ello que, aunque existan muchos empleos, el nivel de vida es bastante alto y la caída de los salarios hace que, en muchas ocasiones, un solo salario no llegue para afrontar todos los gastos que supone el día a día, ya sea una sola persona o una familia. Así, la estabilidad económica y laboral también es un elemento importante en la decisión.

Por otro lado, un aspecto particular de nuestro país es que una alta cualificación o la sobre cualificación en muchas ocasiones es algo que, aunque parezca que tendría que ser todo lo contrario, puede ser negativa a la hora de acceder a un puesto de trabajo y es muy habitual el que, en un curriculum de un trabajador, haya ciertos aspectos referidos a la formación, títulos, etc., que no se incluyen para que esto no sea un handicap a la hora de acceder a un trabajo, a tener un contrato.

Otra de las razones por la que nuestros jóvenes se marchan otros países es porque quieren ver valorados el tiempo de preparación y formación que han tenido y poder así optar a un puesto de trabajo para el que se han estado formando. Esto en otros países es muy apreciado y es considerado un valor como recurso humano, sabiendo que la experiencia es algo que necesita tiempo y que, a la larga, que beneficiará a la propia empresa.

Educación Española decepciona cada vez más a los jóvenes

La educación Europea suele ser un problema para los residentes españoles, esto se debe a varios factores:

  1. Paro Juvenil

Parece increíble para creérnoslo, pero el paro juvenil está afectando cada vez más a la comunidad de jóvenes españoles, pues 1 de cada 4 jóvenes se encuentra desempleado. La tasa de desempleo llega a ser de hasta un 33,6%. Jóvenes que se encuentran sin empleo llegan alcanzar un número de más de 800.000 personas en la actualidad. La mayoría de ellos ni estudian y ni trabajan, trayendo como consecuencia el desmoronamiento del futuro productivo del país, afectando también su desempeño en la vida laboral, ya que se acostumbran a ser jóvenes perezosos.

  1. Abandono escolar

Unos no tienen la oportunidad de estudiar, otros no la aprovechan; el abandono escolar suele ser otro de los factores que afecta la educación española, muchos jóvenes se sienten desilusionados y confundidos al acabar la secundaria, por lo que no continúan sus estudios en la universidad y deciden emprender otros proyectos no productivos en su vida cotidiana. Varios estudios nos han confirmado que el problema radica en los altos costos de la educación universitaria, causando desinterés total en la mayoría de la población estudiantil.

  1. Desorientación

La falta de orientación de muchos jóvenes a causa del desinterés propio y de sus maestros en instruirlos o encaminar por un camino en la vida suele ser uno de los problemas que afecta la educación de los jóvenes que están a punto de comenzar una etapa universitaria. Aquellos estudiantes que emprenden una carrera profesional sin tener idea de en qué se han metido, suelen fracasar en un 90%, el otro 10% que sale victorioso en este campo se siente inconforme, pues no es lo que quiso en la vida realmente, por lo que acaba estudiando otra cosa o simplemente deja los estudios para comenzar a laborar en trabajos de poco prestigio.

Las instituciones educativas deben mejorar la calidad de los servicios que imparten a los jóvenes emprendedores, la educación tiene un alto costo en España, pero al parecer el costo no se ve reflejado en la calidad de aprendizaje que se le es impartido a los estudiantes.

 

Sin un proyecto a largo plazo

En lo que se ha venido a llamar como la “generación perdida”, el desempleo es una de sus más tristes desencadenantes. Fue la crisis la que la obligó a buena parte de la juventud española a vivir sin esperanzas y sin un proyecto de vida a medio o largo plazo. Quienes tienen la suerte de trabajar, lo hacen en un marco de falta de garantías laborales y con unos sueldos que no permiten tener una estancia digna en el mundo.

viajerosLa era que acontece en España somete a los jóvenes a una situación en la que la adolescencia parece no tener fin. Entre los quince y los treinta años, la situación parece ser similar; no obstante, cuando estos jóvenes vayan entrando en franjas propias de la edad adulta, seguirán estando en desventaja con las generaciones previas y, probablemente, con las generaciones que vinieron posteriormente.

En la actualidad, la precariedad de los jóvenes que tienen un trabajo es absoluta, llegando a cobrar menos que trabajadores de rango similar sólo por el hecho de carecer de antigüedad y de experiencia. Pero tanto los que trabajan en condiciones pésimas como los que se encuentran en desempleo, ambos perfiles, son víctimas de la crueldad de la crisis y de la falta escrúpulos del sistema.

Casi dos millones de jóvenes españoles menores de treinta y cuatro años están en situación de desempleo; son los que aún no han tomado la maleta para buscar una oportunidad en otro país. Pero las secuelas que sufren son terribles, desde depresiones a crisis de ansiedad, pasando por cuadros psicóticos o de culpabilidad por no poder encontrar trabajo, por no poder alimentar a la familia o por carecer de un proyecto existencial. El mercado de trabajo en España, por tanto, ha sido una fábrica de crear jóvenes pobres y desesperanzados, pero también ha sido una fábrica de crear jóvenes enfermos.

Fuga de Cerebros

En España hay que diferenciar, a la hora de hablar de quienes se marchan a otros países a buscar un nuevo futuro en su vida personal y profesional, entre aquellos que van a buscar un trabajo de su área de estudios o conocimientos, porque aquí no lo encuentran o están abocados a un puesto completamente diferente o que no tiene nada que ver a lo que han estudiado, y aquellos a los que se busca expresamente para qué se vayan a otros países para desarrollar todo su potencial a través un proyecto, estudios, etc.

cuantosEn estos casos hay que hablar de empresas privadas, universidades, etcétera, que buscan en otros países aquellos recursos humanos que no tienen y que, a través de personas que se dedican a la búsqueda de nuevos talentos en diferentes áreas, atraen a estos jóvenes para conseguir una serie de beneficios en los diferentes campos que manejan.

Las razones para aceptar estas proposiciones, además de las económicas, se basan en diferentes aspectos en los que se prima más la estabilidad, el reconocimiento, la posibilidad de la promoción personal y también la sensación de aportar algo nuevo a una sociedad en constante evolución.

 

Si vemos el punto de vista económico, actualmente en España es muy complicado el poder estar a la misma altura que países que ofrecen unas remuneraciones salariales o becas muchísimo más altas de las que puede ofrecer tanto el Estado como organizaciones privadas. Además, los medios que se ponen a disposición de la persona en el exterior suelen ser mucho mayores y más atractivos.

Por otro lado, la estabilidad también es algo importante. La vinculación suele ser de larga duración, en la que se suele aporta manutención, alojamiento, etc., incluido, para qué la persona se centre únicamente en su trabajo, investigación, proyectos, etcétera. Esto aumenta la sensación de tranquilidad y bienestar personal.

Obviamente se valora el talento de la persona y, si el proyecto sale según los criterios que se han marcado, aporta el beneficio esperado, etcétera, lo que supone un reconocimiento a la persona o equipo que lo ha desarrollado, posibilidad de que sea conocido a través de los medios, tanto audiovisuales como por escrito y abre un camino a una promoción personal que, en nuestro país, en la mayoría de las ocasiones no se produce.

Por otro también hay que pensar en esa empresa, grupo, Universidad, etc., que capta a esa persona y su potencial. Obviamente éstos también buscan no solamente un beneficio, que puede ser económico, social, etcétera, sino un reconocimiento de su labor, lo que le aporta no solamente una imagen positiva, sino también atrae futuras inversiones en nuevos y futuros proyectos de muy diversa índole.

La generacion perdida

Los estragos de la crisis económica que aún padecen cientos de miles de españoles, aparte de motivar un escenario terrible en el presente, serán arrastrados por las generaciones más afectadas durante toda la vida. Este lastre de tener que vivir sin trabajo, sin futuro y sin expectativas vitales se ha posado especialmente sobre los jóvenes. La llamada “generación perdida” abarca a aquellos cuya edad se encuentra en un franja entre los 16 y los 29 años.

El desempleo es el principal problema de los jóvenes en España. La emigración parece una salida casi obligada para muchos, en lo que prácticamente se ha convertido en una imparable ola de exilios. Y es que vivir en nuestro país, salvo situaciones individuales favorables o contextos y casos determinados que son más propicios, se ha convertido en algo tortuoso; los jóvenes están condenados a la más absoluta precariedad existencial y a la falta de expectativas.

Generacion-perdidaEn este panorama adverso se incluyen perfiles de universitarios, aunque aquellos con estudios primarios o secundarios tienen aún mayor oscuridad en sus horizontes. El resultado es que más del 60% de los jóvenes menores de 25 años se encuentran sin empleo o son parados de larga duración. Cursar una carrera universitaria no garantiza ni mucho menos la opción de incorporarse al mundo laboral; en buena parte de los casos, tras alcanzar el grado o la licenciatura viene una travesía por el desierto en la que las oportunidades para desarrollar una carrera profesional no existen.

Esta falta de experiencia, al no poder entrar en el mercado de trabajo, se transforma en un círculo vicioso de decadencia, ya que las empresas exigen tener años de trabajo y bagaje laboral a la hora de contratar. Las expectativas de tener un trabajo en el futuro tampoco son optimistas, por lo que el deseo de poder tener hijos y formar una familia no pasa de la mera ilusión evanescente.

¿Dónde se van nuestros jóvenes?

Cuando hablamos de búsqueda de trabajo en el exterior, tenemos que entender que nuestros jóvenes no se van como lo hicieron en su momento nuestros abuelos, cuando se marchaban a Argentina, Brasil o México, entre otros países, a buscar fortuna. Actualmente aquellos que toman la decisión de marcharse fuera para buscar su futuro, lo primero que hacen es plantearse a qué país quieren marcharse y que oportunidades les ofrece.

Si nos atenemos a los datos del Instituto nacional de estadística, podemos extraer algunas ideas muy interesantes. La primera de ellas es que la mayoría de nuestros jóvenes optan por marcharse a países cercanos al nuestro, dentro de la unión europea, destacando como puntos de destino el del Reino Unido, Francia y Alemania, que son los países que mayor número de jóvenes acogen.

Sin embargo, también son muchos los que deciden irse más lejos, sobre todo a Estados Unidos. Menores en número son las personas que deciden marcharse a Latinoamérica, destacando sobre todo países como Chile o Brasil, aunque esta última parece entrar en recesión.

La perspectiva laboral en estos países es muy positiva para aquellos que quieren dar un giro completamente diferente a su vida y encontrar una oportunidad mejor. Sin embargo hay que tener en cuenta una serie de aspectos que son fundamentales. Ya sean los países citados anteriormente u otros del Norte de Europa, como puede ser Suecia o Noruega: la mayoría de las ofertas laborales van dirigidas a personal cualificado.

Es por ello que no solamente es importante donde se van nuestros jóvenes si no cuál es el perfil de los que se van. Este es el de una persona con una alta cualificación, idiomas y, en la mayoría de los casos, ya con un contrato de trabajo. Cada vez son muchos menos los que se marchan a la aventura.

Ello es porque es importante poder contar con un contrato antes de marcharse. También el haber preparado, con anterioridad, la búsqueda de un domicilio, contar con un mínimo de presupuesto económico para los primeros momentos, etcétera. En consecuencia, podemos entender que los jóvenes que se van a trabajar fuera, actualmente tienen muy claro que lo que buscan es firmar un contrato antes de marcharse relacionado con su formación y cualificación.

¿Cómo ven el futuro los jóvenes españoles?

El concepto de futuro parece algo irreal, algo que está demasiado alejado de nosotros y realmente es todo lo contrario. El pasado ya se ha ido, el presente pasa en un suspiro y lo único que hacemos es caminar cada día hacia un futuro que desconocemos, en un principio, pero del que cada vez vemos un poquito más de luz.

El problema es que esa luz que podemos atisbar no es muy halagüeña y es por ello que muchos jóvenes ven su futuro con no demasiada positividad. Al contrario, son muchos los que piensan que en España, debido a la situación social, laboral, económica, etcétera, miran el horizonte con bastante con poca alegría.

De hecho, algunos estudios se han centrado en preguntar a los jóvenes sobre ciertos aspectos de su realidad y de cómo afrontan esta en función de áreas relacionadas con la educación/trabajo, posibilidad de búsqueda de trabajo fuera del país, cómo ven la situación a largo plazo en comparación con otros países y su visión, desde la realidad actual, respecto al futuro.

En cuanto a la primera área, la mayoría de los jóvenes españoles coinciden en señalar que respecto a las oportunidades educativas y laborales son mucho mejores fuera de nuestras fronteras. Es decir, tanto en el aspecto formativo como en el aspecto de trabajo hay muchas más oportunidades en el extranjero que en nuestro propio país.

A esto se añade un sentimiento de que más de la mitad de la mitad de los jóvenes españoles, estamos hablando de más de un 50% de ellos, han pensado o piensan en la posibilidad de marcharse fuera para buscar una oportunidad de trabajo, un futuro que aquí tienen claro que no van a encontrar o, si lo encuentran, será en peores condiciones y seguramente en un trabajo que no es para el que se formaron.

En cuanto a su visión acerca de cómo vivían nuestros padres antes y como ellos se ven el día de mañana, la conclusión también es preocupante. Casi un 75% de los jóvenes españoles creen y opinan que vivirán peor que sus padres. Este porcentaje nos da una imagen poco tranquilizadora de nuestro país como motor laboral de una sociedad.

Finalmente, respecto al futuro que ofrece España a los jóvenes que quieren estudiar, trabajar y tener un proyecto de vida, observamos que, sin llegar al 50%, pero casi, los jóvenes españoles no ven que el futuro sea mucho mejor dentro de un tiempo que ahora mismo.

Como podemos observar, España, a día de hoy, no ofrece a sus jóvenes un futuro optimista en el que sientan que su esfuerzo, en cuanto a educación, se vea recompensado con un proyecto laboral estable o relacionado con su formación. Como proyecto de vida, el futuro también se ve de una manera incierta y, en comparación con otros países del entorno, con demasiada desigualdad.