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Las generaciones venideras ¿Cuál será su futuro?

Hemos visto como crecía una generación que se ha considerado perdida, incluso hemos llegado a hablar de ella con naturalidad, con un cierto pesar y con una sensación de fatalismo pero también con la impresión de que era algo inevitable, algo que se veía venir. En definitiva, aquello de que “nacieron en mal momento”, cómo si se pudiera elegir.

Es el pasado y el presente de muchos jóvenes ¿pero qué ocurre con los que aún son niños? Preocupados por como estamos por una situación más que complicada a todos los niveles, parece que el futuro de esa generación de niños que aún van a la escuela no debe preocuparnos… todavía.

Pero lo cierto es que el futuro no parece demasiado halagüeño tampoco para ellos. Con un mercado laboral cada vez más precario, unas tasas de paro que no disminuyen significativamente a pesar de los años y las supuestas medidas al respecto, una educación pública cada vez más cara y de peor calidad ¿Qué les espera?

De poco sirve taparse los ojos y mirar hacia otro lado pensando que tal vez en unos años todo haya cambiado. Y no sirve porque su formación la están recibiendo ahora y por los resultados que se ven, es cada vez más deficitaria.

Los jóvenes que se han ido al extranjero a trabajar por falta de oportunidades sí tuvieron una educación de calidad. Muchos han prolongado además sus estudios por falta de perspectivas laborales. Pero los que ahora están en el colegio padecen las consecuencias de planes de estudio cambiantes, y los más mayores ven como las tasas universitarias son casi un obstáculo insalvable.

Si esta generación no puede disfrutar de una buena educación, si los estudios formativos destinados a capacitación profesional siguen siendo estudios “de segunda”, si la universidad está cada vez más lejos ¿Qué les queda? Es posible que ni siquiera puedan buscar un futuro mejor fuera de España. Tal vez habría que reflexionar y empezar a poner medidas ya, porque muy pronto será ya demasiado tarde.

JOVENES QUE SIGUEN VIVIENDO EN CASA DE SUS PADRES

¿Qué futuro les depara a aquellos jóvenes que aún siguen viviendo en casa de sus padres? Es una pregunta cada vez más frecuente en España dada la trágica situación que nos ha llevado a un mercado laboral sin futuro sin emprendimiento y sin motivación para la mayoría de los jóvenes españoles.

Si es cierto que cada vez son más los jóvenes que siguen estando bajo el techo de sus padres y en algunos casos esta falta de ambición por independizarse es por culpa de ellos mismos, se han acomodado de tal manera que tal y como están las cosas prefieren no trabajar o trabajar en algo que les dé para sus propios gastos y seguir viviendo del bote de sus padres. Esto también sucede porque el esfuerzo laboral está muy poco valorado actualmente, pero estos jóvenes que ven los años pasar y pasar sin hacer nada deberían plantearse qué hacer con sus vidas ya que esto puedes perjudicarles gravemente el día de mañana.

El mayor problema se plantea en jóvenes que tienen estudios mínimos y que no han seguido formándose, no tienen una base idónea ni cumplen los requisitos necesarios para acceder a un buen empleo en el que las condiciones laborales sean medianamente decentes, estos se tendrán que conformar en trabajar muchas horas a cambio de un salario muy escaso y mínimo, pero mientras tanto podrían seguir formándose ya que hay muchos cursos tanto online como presenciales que les ayudarán a mejorar su curriculum y les enseñarán algunas salidas laborales más favorables para un futuro, otra opción son los idiomas, éstos son muy importantes y están presentes en la mayoría de los trabajos, quien sabe idiomas tiene un punto a su favor, los idiomas es algo muy valorado por las empresas.

La cárcel invisible en la que viven los jóvenes españoles

España se ha convertido en una cárcel gigante para miles y miles de jóvenes que se ven atrapados en ella mientras dejan escapar los mejores años de sus vidas. Uno de cada dos menores de 25 años carece de empleo y anda a la búsqueda de un sustento que no sea el de sus padres. Pero ojo, porque esa mitad que sí tiene la suerte de trabajar lo hace, de forma mayoritaria, en unas condiciones más que precarias.

Es difícil ser joven en España. La opción que queda es la emigración, claro está. Pero esta cuestión, también hay que decirlo, no está en manos de todos los jóvenes; el empobrecimiento de la sociedad en el último lustro es tan radical y acentuado que hay quien no dispone del dinero suficiente como para comprar un billete de avión e intentar buscarse una vida.

De cualquier manera, ser un español emigrante en países como Inglaterra o Francia, por citar algunos próximos geográficamente y con perspectivas laborales más o menos estables, es una tarea difícil, ya que no hay que olvidar que la vida en estos territorios es mucho más cara que en España. Únicamente el hecho de encontrar pronto un trabajo después de emigrar puede evitar que el joven que se marcha de España con ilusión acabe en apenas unas semanas empobrecido por completo.

El hambre llama a las puertas de los jóvenes españoles, quienes ya deben ir asumiendo –si están al tanto de las informaciones sobre economía y de las previsiones y tendencias de las cotizaciones de cara al futuro- que no tendrán una pensión el día de mañana. España ahora mismo es una especie de cárcel en la que no se puede vivir, pero de la que tampoco se puede escapar con garantías. La ola de xenofobia que recorre Europa dificulta aún más el escenario.

La España incierta que se avecina

En torno a uno de cada dos jóvenes se encuentra en situación de desempleo en nuestro país; el cincuenta por ciento que tiene la suerte de tener un empleo, en su mayoría, tiene un trabajo precario y mal pagado, lo que estrecha mucho su abanico de opciones de cara al mañana. España se enfrenta a un futuro más que incierto, donde los defensores de la unidad del país son lo que están pasando por alto que en realidad están destruyéndolo por completo la nación.

Y es que, ¿algún dirigente político de los partidos tradicionales o algún empresario o banquero de España podría asegurar a día de hoy que el país tendrá buena salud dentro de una década? Nadie podría asegurarlo. Es más, los propios economistas se muestran más que pesimistas ante los datos de desempleo juvenil, las cifras de desigualdad progresiva y la pobreza cada vez más asentada en los estratos medios de la sociedad.

¿Quién va a pagar las pensiones de quienes hoy andan entre los cincuenta y los sesenta y cinco años? Esta pregunta haría temblar a más de uno, pero, sin embargo, la ciudadanía camina adormecida hacia delante, anestesiada por no poder ver más allá del presente. Las cotizaciones a la Seguridad Social de los últimos años vaticinan la catástrofe en los próximos lustros; para colmo el Gobierno no deja de sacar dinero de la hucha de las pensiones, que empieza a estar más que maltrecha.

Alrededor de 23.600.000.000 de euros –sí, han leído bien la cifra, veintitrés mil millones de euros- del dinero público que se les prestó a las entidades bancarias ha desaparecido para siempre, nunca más se volverá a recuperar, como ha reconocido esta mañana el Gobierno. Pero, claro, no hay dinero suficiente como para combatir y hacer frente, de verdad y con políticas eficientes, a las vergonzantes cifras de paro juvenil.

¿De quién es la culpa?

Siempre, pase lo que pase, hay que buscar un culpable, o varios, pero todo depende de quién lo mire y cómo lo haga. En el caso de esa “generación perdida” la culpa ha sido de la crisis, de la falta de oportunidades y también del escaso espíritu de unos jóvenes incapaces de ver un futuro medianamente claro.

Los padres a veces han levantado la voz, han criticado, han buscado culpables. Casi siempre con razón. ¿Pero qué responsabilidad tienen ellos? Cualquier padre quiere lo mejor para su hijos, pero a veces las buenas intenciones no son las correctas o no son suficientes.

Durante años se nos ha convencido de la necesidad de formarse, de estudiar. Y realmente es importante. Pero también habría que preguntarse cuántos de esos jóvenes sin expectativas han perdido años de sus vidas estudiando unas carreras que no les gustaban o que no tenían futuro porque era la “ilusión de sus padres”. De esos padres que no tuvieron oportunidad de estudiar, pero sí de trabajar.

El problema es que la situación se volvió del revés, llegó la época de las posibilidades de estudiar…pero no de trabajar. ¿Y qué ha ocurrido? Miles de jóvenes con una edad que no les permite empezar en oficios, con unos estudios que no les han llevado más que a un callejón sin salida y sin una perspectiva laboral con la que afrontar el futuro.

Tal vez muchos de ellos hubieran sido más felices comenzando a trabajar cuando acababan de estrenar juventud, en una época en la que sí había salidas laborales. Quizá a estas alturas estarían en el paro, como tantos otros, pero al menos con algo de experiencia.

El “yo no pude estudiar, hazlo tú” no siempre funciona y ahora tenemos una generación que no puede dejar de estudiar porque no encuentra trabajo y no encuentra trabajo porque ha entrado en una edad muy difícil para empezar. No es cuestión de culpar, pero sí, al menos, de ser conscientes de que a veces, aun con toda la buena voluntad del mundo, se comenten errores y no son de los demás, son nuestros.

Jóvenes sin expectativas

Hoy en día, la palabra ‘expectativa’ para muchos ya no significa nada. Únicamente se trata de una palabra de que, aunque conozcamos su significado, no nos dice nada; sobre todo a los jóvenes de ahora.

Con la palabra expectativa nos referimos a sueños, planes para el futuro, lo que siempre hemos deseado o ansiamos, las posibilidades que tenemos para un futuro o nuestros propios propósitos; ya sea tanto a corto como a largo plazo claro.

Pues bien, tal y como encontramos la sociedad hoy en día y fijándonos sobre todo en lo que serán las nuevas generaciones, no encontramos nada demasiado esperanzador (siempre hablando en líneas generales por supuesto).

Vemos a jóvenes que pasan por la vida, sin ninguna meta, obligados a la mitad de las cosas que le ocupan el día se trata de obligaciones que le llevarán a un futuro vacío para el mismo. Pocos persiguen sus sueños, luchan por lo que quieren, debido a que la mitad de ellos se sienten obligados e estudiar o ejercer de otra cosa a la deseada debido a las presiones sociales.

Y esto es un gran problema que yo veo en la sociedad actual. Debido a las pocas esperanzas que brindemos a nuestros jóvenes sobre lo que va a ser antes o después el futuro, sin darnos cuentas les llevamos a estudiar algo que únicamente les valdrá para asegurar un futuro en el que poder trabajar, aunque luego nos quejemos de que no hay emprendedores o gente con valentía para avanzar por su cuenta. Y eso es nuestra culpa, no educamos en ese ámbito con responsabilidad futura a nuestros jóvenes, no les brindamos ni las más mínima esperanza de que si desean algo, luchen por ello y que en algún momento lo conseguirán. Únicamente les asustamos con ideas de que, si no hacen una cosa u otra, en el fututo básicamente no tendrán ni para comer.

Así que, de verdad creo que es algo en lo que todos deberíamos empezar a pensar, y ver como atacar este problema creciente en la actualidad.

Sevilla se lleva el récord del paro de jóvenes en el país. Líderes de la generación fantasma.

El paro descomunal en el país ha supuesto un encendido de alarmas por parte de voceros del gobierno, los cuales sitúan a Sevilla como los líderes de dicho renglón. Puesto que en esta provincia de Andalucía es donde se encuentra el mayor paro juvenil de todo el país.

Lo más increíble del suceso es cómo sufre un joven académicamente bien preparado, pero lo cual no le ayuda para nada con su situación económica, pues tiene su base de ingresos establecida en un contrato por obras y por la realización de un servicio por el cual su salario es bastante bajo lo cual no le permite tener una vida plena y con disfrute. Esta situación es crítica según los portavoces de Hormigon impreso Toledo quienes se encargan de ofrecer trabajo a jóvenes con calidad y conocimientos de Cerrajería para que puedan desempeñarse de manera eficiente en su trabajo con garantías laborales.

Las encuestas arrojan que un 30% de los individuos españoles que se presentaron en paro con sus edades comprendidas dentro los 25 a 30 años son precisamente Sevillanos. Según los datos arrojados por la OSPE el pasado mes de julio. Lo cual es lamentable, y que dicen en la empresa hormigon impreso Toledo que cada día se esfuerzan en crear más y más trabajo en su ciudad para que esto no ocurra en Barcelona.

La situación de falta de empleo para los sevillanos puede volverse crítica, ya que la cifra de desempleo aumentó en gran medida para el mes de julio, lo cual le da una mayor escala de importancia a esta región y es necesario el fomento de empleo para los sevillanos. Por esta razón Cerrajeros Valencia 24 horas está pensando en abrir una sucursal en Sevilla para poder ofrecer trabajo a los jóvenes de Andalucía.

Sin embargo, como una contramedida a estos datos el gobierno manifestó que los sevillanos son los que más se han beneficiado por las medidas de fomento de empleo que impulsa el estado. La discusión existe entre los sindicatos y el gobierno al establecer estos que dichas medidas no cubren en su totalidad el problema original.

Los millenials no están tan interesados en el sexo

Los millennials están teniendo menos sexo que las generaciones anteriores, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la revista Archives of Sexual Behavior. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Florida Atlantic, encontró que el 15% de la generación del milenio que están entre los 20 años de edad y 24 dijeron que no tenían parejas sexuales desde que cumplieron los 18; para las personas de la misma edad que nacieron en la década de 1960, sólo el 6% dijeron que no habían tenido relaciones sexuales. Al plantear esto en una discusión informal en Fontaneria en Madrid todos quedaron pasmados, siempre se pensó que era al revés.

Mientras que algunos expertos creen que una mejor educación sexual y el acceso a la pornografía podrían explicar esta estadística, la doctora Helen Fisher, antropóloga y Jefa Asesora Científica de Match.com, sugiere que la generación del milenio no está involucrándose tanto sexualmente por dos razones fundamentales.

Primero, porque la generación del milenio es más ambiciosa en sus carreras, y en segundo lugar, porque son más cautelosos sobre su vida sentimental. Es bueno que la juventud sea tan ambiciosa, en cerrajero Malaga nos gusta tener personas así en nuestra fuerza laboral. Ella cree que la generación del milenio se está centrando en sus carreras más que en el sexo y el amor, y manteniendo a raya el tener relaciones sexuales regulares hasta que estén listos para comprometerse a una relación seria. Lo cual en Electricistas Madrid denotan como muy saludable.

“Cuanto más tienes que ofrecer a una persona en cuanto a la educación y la capacidad de obtener ingresos y el valor social neto, más probabilidades hay de encontrar a una  persona con un alto “valor de pareja”, dijo Fisher. Ella describe ‘valor de pareja’ como el valor que tiene una persona dentro de una relación, y establece que se mide por la calidad que puede ofrecer a su compañero de viaje en materia sentimental.

Los jóvenes también están poniendo sus carreras por delante de casarse. “En el pasado, con el fin de ser un adulto, realmente se tenía que estar casado”, dijo el experto. “Esta generación no está interesada en casarse.” Si bien tener una vida sexual activa no significa estar interesado en el matrimonio, Fisher dijo que las relaciones sexuales hacen que las personas sean más susceptibles a apegarse y enamorarse.

“Cuando se tienen relaciones sexuales con alguien se pueden atrapar también sentimientos románticos” explicó, añadiendo que al tener un orgasmo desencadena las hormonas que inspiran sentimientos de apego, como la oxitocina – una hormona liberada por los dos sexos. “La conclusión es, el sexo casual no es casual. Conduce a las relaciones.”