crisis económica y los jóvenes españoles

La violencia con la que la crisis económica se ha cebado con los jóvenes españoles ha dado lugar a una serie de consecuencias terribles. Ahora que los medios de comunicación hablan de una presunta luz a pesar del túnel y de una supuesta salida de la crisis –aunque todos los indicadores apuntan a que la mejora económica es casi imperceptible y que las condiciones de vida de la mayoría social no van a mejor a corto o medio plazo-, la generación perdida de jóvenes españoles continúa sin ver ningún ver ningún rayo de esperanza.

Es más, las verdaderas huellas y los nítidos efectos de la crisis cada vez son más evidentes. La crisis ha dado paso a una generación de jóvenes sin perspectivas laborales. Pero aún es peor el escenario, ya que, como bien ha venido recogiendo en sus páginas el prestigioso diario británico Financial Times, la crisis ha propiciado que en España vayan enfermando miles y miles de jóvenes.

Si vamos más allá de la propia falta de proyecto existencial que cada joven tiene y de la pobreza y las carestías con las que se está obligado a vivir, nos encontramos con depresiones y enfermedades mentales, fruto de la situación. La salud mental es uno de los problemas que son silenciados en estos días; la ansiedad por encontrar un empleo, la frustración por no poder llevar una vida digna, la incapacidad para poder vivir del dinero que proporciona un empleo precario, la falta de perspectivas o la imposibilidad de formar una familia son algunas situaciones adversas que terminan de explotar en las mentes de los jóvenes españoles.

Casi dos millones de españoles menores de 34 años están sin empleo, y de nada vale llevar a cabo una búsqueda activa de trabajo como pocero. La falta de oportunidades y la exigencia de experiencia laboral acaban por convertirse en una especie de círculo cerrado que obstruye la ilusión por el futuro.