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Seguimos viviendo con nuestros padres

Cuatro de cada cinco españoles de entre 16 y 30 años continúan viviendo con sus padres en el Estado español. Estos datos referentes a la generación perdida de jóvenes nos sirven para ver el poco futuro y la falta de perspectivas que tiene nuestro país. Vivimos en un territorio en serio peligro de extinción, aunque pocas veces hablen de esto lo políticos y voceros del poder que tanto se preocupan por la unidad de España y por ensalzar el patriotismo más rancio y pueril.

Con dos millones de emigrantes españoles desde que estalló la crisis, con otros dos millones de jóvenes que no tienen un empleo, con una precariedad laboral más que palpable, con una lista de defraudadores aristócratas y de la clase alta cada vez más amplia… Con todo esto, ¿de qué España están hablando los editoriales de los periódicos? ¿A qué España del futuro se refieren las televisiones y las radios? ¿Para qué valdría afianzar la unidad de España si el país va a resquebrajarse de forma inevitable por otras grietas no territoriales?

¿Cómo van a pagarse las pensiones de esa gente que se ha dejado la vida por su país? ¿Cómo? ¿Con qué cotizaciones, con las de los dos millones de jóvenes sin empleo, con las de los dos millones de emigrantes o con las de tantos y tantos braceros que son víctimas de la precariedad?

Sería injusto olvidarnos en este escenario negro de la perversa gestión de los poderes fácticos del Estado. Ahí está el bochornoso escándalo de los ERE, de los Cursos de formación, de la Trama Púnica, la Trama Gürtel, del rescate a Bankia con el dinero de todos, de los 45 millones despilfarrados por Esperanza Aguirre en un proyecto cartográfico para Madrid que no llegó a ver la luz y de un largo etcétera. Es triste decirlo, pero este ya es un país sólo momentáneo, sin futuro condenado a la ruina más extrema. Y si traemos de nuevo a la mente la situación que vive la generación perdida de jóvenes españoles, pues apaga y vámonos.

Que hago con mi futuro

Una de las principales preguntas que rondan por la cabeza de la mayoría de los jóvenes de hoy en día es la de que es mejor, ¿ realizar una carrera universitaria o un ciclo formativo de grado superior? ¿Qué salidas laborales me puede deparar una u otra opción? ¿Con cual de ellas mi futuro estará mejor amparado? ¿ Cuánto tiempo tardaré en encontrar trabajo si realizo una u otra?

Bien todas estas respuestas son difíciles de responder ya que cada una tiene sus ventajas y desventajas. Si bien va a depender más de los objetivos y finalidades que tenga cada uno, sus ambiciones, ganas de estudiar, y metas en la vida. No obstante podemos comentar algunas de las ventajas y desventajas de realizar una carrera o estudiar un ciclo formativo.

Los jóvenes de hoy para finalizar una carrera universitaria tendrán que estudiar durante 4 años un grado, y superar todos los exámenes más un trabajo de fin de grado bastante complejo. Está claro que una carrera no puede estudiarla cualquiera, pero lo que sí hay que tener en cuenta es que hay que echarle horas y ganas de estudio, las carreras suelen ser muy teóricas no obstante con el nuevo plan bolonia han aumentado la parte práctica a un año, si es verdad que antes se dividían las carreras en diplomaturas con 3 años de duración y la licenciatura con 5, con los grados ambas son de 4 años por lo que en las licenciaturas han tenido que reducir mucho temario para poder abarcar lo que antes se estudiaba en 5 años.

En cuanto a los ciclos formativos podemos encontrar ciclos de grado medio y de grado superior, suelen durar dos años pero a diferencia de las carreras son muy prácticos aunque también tienen su parte teórica pero los jóvenes salen mucho mejor preparados para poder trabajar en cuanto a experiencia si estudian un ciclo que una carrera, por lo que para un futuro laboral más cercano sería más recomendable un ciclo aunque tiene más prestigio el que hace una carrera y en cuanto al salario también cobraría más uno que tuviera una carrera universitaria que un ciclo formativo.

la maternidad como problema

La maternidad es uno de los grandes problemas que se cuestionan millones de jóvenes actualmente, debido a la crisis económica que aún sigue vigente en España, la mayoría de los jóvenes no han podido aún ser padres, y es que la maternidad es algo que cambia la vida de las personas, por eso hay que pensárselo dos veces antes de traer a un hijo al mundo y más si contamos con que la mayoría de los jóvenes españoles están en paro o tienen un trabajo mal remunerado al cual le echan muchas horas, es decir no tienen ni tiempo ni dinero para cuidar y mantener una familia y mucho menos a un hijo.

asgMucho de los jóvenes de hoy día siguen viviendo con sus padres, un hecho que dificulta tener sus propios hijos. Aunque las ayudas de los abuelos son fundamentales en muchas ocasiones los jóvenes que se convierten en padres en edad temprana tienen hijos que acaban siendo mayoritariamente cuidados y mantenidos por sus abuelos,pero en la mayoría de los casos los jóvenes de hoy en día aún no se han planteado la idea de ser padres por lo que el índice de natalidad del País ha descendido mucho en los últimos años, esto afectará al futuro laboral de España.

Por otro lado muchos de estos jóvenes acabarán no teniendo hijos ya que en la situación en la que vivimos puede que por ejemplo una chica que esté estudiando una oposición y tarde en sacarse la plaza ya sea demasiado tarde para querer tener descendencia o simplemente le cueste más quedarse embarazada debido a la edad que tenga cuando su situación laboral esté ya asentada para poder tener hijos.

trabajo en el Estado español sin garantia

Las esperanzas de esos jóvenes de la actual generación perdida se han ido reduciendo a lo más mínimo. Encontrar un trabajo en el Estado español ya no es garantía de nada, ni de poder alimentarte como es debido, ni de poder calentarte en el frío del invierno, ni de tener un techo bajo el que vivir, ni de poder independizarte para formar una familia, ni poder hacer la compra cada semana…

Estar sin empleo es algo terrible. Pero, ojo, ser un joven con trabajo precario es casi igual de espantoso. En el actual país en el que vivimos, ya no hay garantías de ningún tipo para los jóvenes. La falta de oportunidades es evidente; en los barrios obreros de las ciudades han desaparecido todo tipo de ayudas, ya ni siquiera hay cursos ni talleres para formar a los más jóvenes.

No importa si el joven no ha estudiado o si hay optado por una formación profesional, por una carrera universitario, por un máster o por un doctorado. Nada te garantiza que puedas vivir dignamente en este país. El escenario, tan extremadamente negro, sólo deja una salida, el exilio forzoso.

Nuestro Estado puede presumir de liderar pocas listas en la eurozona. Pero lo que sí lidera es la estadística de emigrantes. En torno a dos millones de españoles han abandonado el país en busca de oportunidades laborales como la de cerrajeros Cadiz, vitales y existenciales. Aunque los datos sobre emigración en España son relativos (un 68% de los emigrantes españoles no existen para las estadísticas oficiales) y en ocasiones atienden a patrones como el empadronamiento en tierras foráneas (esto no siempre sucede, ya que, por ejemplo, muchos españoles deciden no empadronarse lejos para no perder la seguridad social), la realidad es que el Estado español no tiene futuro. Todo el dinero invertido en formar profesionales de distintas ramas del conocimiento ha sido directamente tirado a la basura, toda vez que esos profesionales creados ya no van a poder revertir en el propio país sus sapiencias, de las que se beneficiarán los países de acogida de emigrantes españoles.

Todo lo vemos negro

La generación perdida de jóvenes españoles que han sido víctimas de la crisis económica y de la nefasta gestión de los políticos y banqueros se ve ahora en una tesitura que jamás hubiera imaginado, la de vivir una adolescencia eterna. La realidad de los jóvenes mayores de 23 años que han acabado una carrera o una formación profesional es muy negra, ya que no tienen oportunidad de incorporarse al mercado laboral en la mayoría de los casos.

Abandonar el domicilio de los padres se ha cospanishnvertido en una aventura más que arriesgada. Los jóvenes que tienen la suerte de abandonar el nido familiar, porque han logrado un empleo, luego se ven con que no tienen el suficiente dinero para afrontar todos los pagos de piso, comida y demás necesidades básicas y rutinarias. Esta situación de precariedad laboral y vital en la que cobrar el salario mínimo interprofesional se convierte en una especie de privilegio acaba por dinamitar el atisbo de independencia de esos jóvenes que quisieron salir de casa para ganarse la vida con el propio sudor de su frente y el propio trabajo de sus dos manos; como consecuencia, esos jóvenes acaban volviendo a la casa de sus padres, para poder al menos ahorrarse el dinero que pierden al pagar el piso, que en muchas ocasiones suele llevarse un altísimo porcentaje del precario salario.

En esta situación, y teniendo en cuenta que todavía hay jóvenes españoles que son excepciones y que tienen la suerte de llevar una vida digna en nuestro país, la hipótesis de poder formar una familia se va postergando. Y se va desvaneciendo. ¿Cómo es posible casarse, tener hijos y llevar una vida tan normal como la que llevaron los ahora quincuagenarios o sexagenarios sin tener un salario digno ni fijo, sin saber si vas a poder pagar la comida, el piso, la luz y el resto de necesidades básicas?

ya no saben vivir sin Internet

Los jóvenes de hoy en día ya no saben vivir sin Internet , todo lo que ha ido evolucionando la tecnología ha influido en la forma de vida de los jóvenes.

Antes si querías quedar con los amigos se utilizaba el teléfono fijo para llamarlos a casa, entonces era cuando el padre o la madre se ponía al teléfono y tú tenías que decirle: ¿ Hola buenas tardes esta fulanito? Y ahora es cuando viene la parte en la que se oía gritar al padre o madre: -! Fulanito es para ti!

Ahora utilizamos el teléfono fijo para muy pocas cosas ya que con las nuevas aplicaciones se ha dejado de lado el teléfono tradicional en el que nos podíamos tirar horas y horas colgado del teléfono mientras que tu madre te pedía que colgases ya porque estaba esperando una llamada, esto se ha sustituido por el whatsapp , esta aplicación de los teléfonos móviles ha cambiado la forma de vida de todos los jóvenes de ahora, como vemos ahora lo que está de moda es hablar vía telefónica pero por escrito, nos podemos tirar horas y horas hablando con la pantalla del móvil y podemos observar como la dependencia a estas tecnologías es algo realmente problemático, mucha gente no se da cuenta de que vive literalmente enganchada al teléfono, que ya no sólo se utiliza para quedar con tus amigos o llamar a la familia sino que también se utiliza para muchas otras cosas como para ver cualquier video en youtube, para echar un vistazo al Facebook, al twitter o Instagram, para hacer transferencias desde tu banco, comprar online, hacer fotos…etc.  Lo cierto es que  el móvil se utiliza cada vez más en aplicaciones que para llamar que es para lo que realmente se creó el móvil hace ya varios años.

Es rentable estudiar una oposición hoy día

¿Es rentable estudiar una oposición hoy día? Es un hecho que debido a la situación laboral por la que están pasando actualmente muchos jóvenes estos hayan decidido estudiar una oposición, esta decisión conlleva muchas consecuencias, para empezar el que estudia una oposición está renunciando a muchas cosas, viajes, salidas con los amigos , pasar más tiempo con su pareja o amigos… etc. El que está estudiando tiene que dedicar la mayor parte de su tiempo a la oposición ya que si no eres constante nunca acabarás sacándote una plaza, y más con la situación de hoy que el número de opositores ha aumentado mucho a lo largo de estos años, esto supone más personas para las mismas plazas por lo que el nivel aumenta y la competencia se hace más dura.

Por otro lado se renuncia a la posibilidad de encontrar un trabajo, sea mejor o peor pero un trabajo, es un riesgo que se asume al estudiar una oposición ya que la finalidad del opositor es encontrar un trabajo fijo para siempre y que su situación laboral sea medianamente decente y estable, sin embargo esto no quiere decir que los jóvenes no puedan encontrar hoy un trabajo bien remunerado que no es fijo para siempre pero que no tiene porqué durar poco.

Aunque muchos jóvenes están estudiando y trabajando a la vez la mayoría de los opositores están en paro, y pueden permitírselo ya que siguen viviendo bajo el techo de sus padres, eso sí, sin un duro, pero es algo a lo que tienen que renunciar para conseguir los objetivos de su futuro laboral.

Estudiar masters

La mayoría de los jóvenes nacidos en la época entre 1986 y 1990 son los llamados generación perdida. Estos jóvenes son estudiantes de bachillerato y universidad con sus correspondientes títulos, que una vez acabada la carrera se dieron cuenta de que debido a la crisis, la situación laboral  en España era tal que  no podían trabajar en aquello en lo que habían estado estudiando todo este tiempo, por lo que algunos decidieron estudiar masters o incluso otras carreras para especializarse aún más en determinadas ramas con el fin de que al terminar este nuevo ciclo, la situación laboral hubiera mejorado para aquel entonces, además muchos de ellos han estudiado diferentes idiomas para ampliar su curriculum y aumentar las posibilidades a la hora de encontrar trabajo. También muchos han estado realizando cursos de todo tipo, el caso era no estar parados en casa.

Estamos como vemos ante una generación excesivamente formada con muchos títulos, cursos, carreras e idiomas pero nos encontramos con un hándicap muy importante y negativo que es la falta de experiencia, ahora que la crisis parece que la estamos dejando un poco atrás y que la situación laboral está sensiblemente mejorando las empresas requieren experiencia mínima de al menos uno o dos años en sus ofertas de trabajo, experiencia que estos jóvenes  no han tenido la posibilidad de adquirir debido a las circunstancias de esta generación.

Jóvenes de la edad de unos 28 o 30 años los cuales no han trabajado nunca, se plantean trabajar en cualquier cosa, bien sea en un restaurante de comida rápida, agente de seguros, dependientes de tiendas…etc. Ya que son conscientes de que es necesario empezar a cotizar en la seguridad social sino  esto le traerá represalias en su jubilación. Son pues una generación perdida ya que no trabajan de lo que han estudiado o algunos ni siquiera trabajan de nada y no cuentan con experiencia necesaria para las actuales ofertas de trabajo.