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¿Completar estudios, Universidad o FP, o trabajar?

Estamos en un momento desde el punto de vista social, económico, cultural y político en el que hay un enfrentamiento entre ciertos conceptos que, hasta hoy día eran válidos y que se comprueba que están completamente obsoletos, son revisables y, sobre todo, hay que mirarlos de una forma completamente diferente y adaptarlas a la realidad en la que vivimos.

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Cuando se habla de educación, debemos echar la vista atrás y darnos cuenta que la generación actual de jóvenes viene de otra en la que el trabajo era mucho más fácil de encontrar, en el que la formación, el aprendizaje se realizaban en muchas ocasiones en la propia empresa, en la que se iba subiendo de categoría, con el consiguiente aumento de sueldo. Además, el que una persona perdiera el puesto de trabajo no implicaba el estar demasiado tiempo parado. En algunas profesiones incluso se daba la paradoja de salir una empresa y en ese mismo día encontrar trabajo en otra.

 

Actualmente no es así y jamás volverá a ser como era antes. Es por ello que, debido a la crisis, nos encontramos con una situación social, respecto a muchos jóvenes, en la que ellos habían dejado de estudiar para entrar, sobre todo, en la construcción, en la que se ganaba mucho dinero y nunca faltaba el empleo. Con la crisis todo ello cambió y ese gran grupo de jóvenes que accedieron al mercado laboral se encontró en el paro y sin estudios.

 

La problemática principal actual es que en la mayoría de los nuevos empleos que se ofrecen, sin importar el tipo, se exige una formación importante, cualificada, aunque los salarios no vayan en proporción, y es por ello que es importante que un gobierno, sea del color que sea, tenga como objetivo no solamente el implicarse en que la educación llegue a todos, sino también en rescatar a ese gran grupo de jóvenes que, sin educación o con la educación general básica, se encuentran ahora sin trabajo, sin futuro y sin un punto de apoyo desde el que volver a entrar en un mercado cada vez más competitivo.

 

Sin lugar a dudas, la formación es importante no solamente para un futuro de hombres y mujeres de un país, sino que es esencial, fundamental si queremos hacer un proyecto de país que avance, que genere industria, trabajo y, sobre todo una economía. Una persona cualificada, con formación académica, ya sea universitaria, formación profesional, etc., es decir, bien preparada, es alguien que puede aportar mucho más beneficio que aquella que no lo está.

3 Problemas que están destruyendo el futuro de los jóvenes españoles

Cada día el sector juvenil de la actualidad se está viendo afectado por el desempleo y su propio futuro, especialmente aquellos que su edad está comprendida entre los 18 y 30 años. Varios estudios han determinado la causa y consecuencia que esto nos puede llegar a generar al futuro, pero a muchas entidades públicas les da igual, por lo que prefieren no tomar cartas en el asunto por simple comodidad. Hoy te daremos a conocer los 3 principales problemas que están destruyendo el futuro de estos jóvenes.

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  1. Educación

La educación Española ha perdido bastante prestigio a nivel nacional, por ello, muchas compañías se resignan a contratar jóvenes poco experimentados en busca de trabajo. La educación que hoy en día se les está impartiendo a los estudiantes simplemente se está volviendo lineal y vaga, la falta de orientación para tomar un proyecto de vida como su objetivo ha sido una de los principales problemas que ha causado la mala reputación de los profesionales ante las empresas. Los conocimientos impartidos en la carrera y el interés por el estudiante en la carrera profesional definirán el futuro exitoso del mismo.

  1. Dinero

La falta de dinero es otro de los problemas que invaden a los jóvenes españoles, aquellos que aún viven con sus padres saben que no podrán obtener el dinero suficiente para ejercer una carrera profesional, ya que el dinero que muchos padres ganan cada día apenas les sirve para cubrir los gastos familiares y necesidades personales.

  1. Oportunidades

En los jóvenes entre 18 y 30 años se ha vuelto común el desempleo. Mientras ocupan su tiempo para sacar buenas calificaciones en la secundaria, no se dan cuenta de que pronto llega el día de graduación, al adquirir la oportunidad para entrar a una universidad terminan dándose cuenta de que necesitan mucho dinero para pagar sus estudios, por lo que terminar trabajando en empleos de medio tiempo sin tener una estabilidad económica sólida y duradera, pues el dinero que ganan en estos empleos pobres sólo les alcanza para comer y no para pensar en un mejor futuro.

La falta de identidad en los jóvenes del nuevo siglo

A pesar de que algunos jóvenes logran llegar a la adultez con una identidad marcada y objetivos bien planteados, la mayoría de los jóvenes que alcanzan los veinte años en este siglo se han visto cuestionados por dudas sobre su futuro profesional, sus gustos personales, sus amistades y su familia.

Los medios masivos de comunicación tienen mucho que ver, aunque no son determinantes como en épocas anteriores. El principal aliciente en este siglo ha sido el internet, ya que los llamados “millennials” se encuentran en la era de lo viral, la inmediatez, las redes sociales y las celebridades e ídolos plásticos que se basan en una filosofía de puro estilo y cero substancia. Al tener este tipo de modelos a seguir, los jóvenes absorben un poco de cada cosa que ven, por lo que les es imposible definir sus verdaderos gustos y personalidad.

La presión social es algo que influye también de manera determinante, ya que estos jóvenes se ven forzados a compartir prácticamente cada acción de su día en las diversas redes sociales, llámese YouTube, Facebook, Twitter, Whatsapp, Instagram, Vine, Snapchat, Periscope, y muchas otras más que surgen para un fin específico. Estas redes se vuelven un escape de la realidad para la nueva generación, ya que la interacción y la comunicación se transforman, volviendo anticuada la conversación cara a cara.

El contacto físico, los saludos y las despedidas de mano, e incluso acciones básicas como hablar por teléfono es incómodo para esta generación, ya que prefieren hacer todo detrás de un teclado, por medio de la pantalla de un teléfono inteligente, y primordialmente, una cámara no profesional.

Otra característica común entre estos jóvenes que alcanzan la madurez en el nuevo milenio, es que dejan el futuro profesional a la deriva y muchas veces eligen mal su carrera profesional. Además de que sus amistades cambian constantemente, ninguna es lo suficientemente fuerte como para mantenerse a largo plazo. La familia es otro asunto que estos jóvenes no toman en serio, sus relaciones son distantes y ven cada vez más lejos el formar una familia propia y mucho menos tener hijos.

 

Jovenes y precariedad

La precarización a la que los jóvenes españoles están sometidos en estos días es enorme. No suele ser mucha la diferencia de poder adquisitivo entre quienes trabajan y los que no tienen esa oportunidad; lo más normal en este país es ser pobre, ya que los salarios en muchas ocasiones no permiten desarrollar una vida plena. España cuenta en la actualidad con un becario precarioSalario Mínimo Interprofesional de 655,20 euros, una cantidad tan ridícula que impide siquiera poder pagar piso, gasolina y cubrir las necesidades básicas a una sola persona; esta cantidad se vuelve especialmente irrisoria si sirve para alimentar a una familia con varios miembros. No obstante, el panorama es tan desolador que no hay que olvidar que el número de hogares con todos sus miembros en paro supera con creces el millón y medio.

Mucho ha cambiado el escenario en apenas una década. Poder llegar a ser mileurista hasta hace dos lustros era algo incluso humillante para aquel joven que empezaba a estudiar una carrera universitaria. Cobrar mil euros era algo impensable, la barrera a la que la persona que se formaba nunca quería llegar; ganar esa cifra por trabajar ocho horas diarias parecía ser un insulto. Incluso los empresarios sabían que los sueldos que tenían que pagar debían estar por lo general por encima de los mil euros.

En estos días, ser mileurista parece ser un privilegio con el que muchos jóvenes se darían por más que satisfechos. Los salarios que reciben los recién licenciados suelen ser bastante más inferiores que los del resto de lo plantilla, aunque desempeñen funciones idénticas que compañeros de más antigüedad en la empresa; si, en esto que comentamos, nos centramos además en la mujer, la situación es aún más discriminatoria. “Vivir como eterno becario y cobrar una especie de limosna simbólica tampoco es una solución” comenta uno de los desatascos Alicante economicos, aunque el simple hecho de que los jóvenes puedan estar en directo contacto con la realidad laboral se convierte en un consuelo menor, de ahí que acepten a seguir en prácticas.

Estudiar y trabajar, ¿es posible?

A lo largo de la historia, la mayoría de los jóvenes de España y el resto del mundo se encuentran con una decisión complicada, estudiar y trabajar. Esto suele suceder en los jóvenes de clase media y clase baja, que necesitan de un trabajo para poder solventar sus estudios o sus gastos personales, y se ven en la necesidad de tomar una decisión que va a marcar el resto de sus vidas, tanto profesional como personalmente.

Existen variedad de casos entre estos jóvenes, el primero son los jóvenes que terminan sus estudios medios pero no estudian una carrera profesional. El segundo son los jóvenes que logran entrar a una carrera profesional, pero no la finalizan o la abandonan en el proceso, principalmente por presión social o por preferir trabajar, la salida fácil del dinero rápido.

El primer caso es alarmante, del 100% de los jóvenes que terminan la educación media, solamente 45% logran entrar a educación superior, y de este 45%, únicamente 13% logra terminar su carrera profesional. Los principales motivos por los que los jóvenes abandonan sus estudios son la carencia económica, el desinterés en su elección universitaria, los problemas familiares o personales y la incapacidad para lograr un puesto en una universidad pública.

Pese a esto, existe otra media de jóvenes que han logrado combinar exitosamente sus estudios con un trabajo de medio turno. Ya sea estudiando en las mañanas y trabajando en las tardes, o viceversa, estos jóvenes emprendedores lograrán terminar su educación superior y salir con algo de experiencia, listos para las exigencias del ambiente laboral.

Algunos consejos que estos jóvenes han vivido y pueden dar, han sido el administrar los tiempos de una manera ordenada y sistemática, reconociendo que las épocas de pruebas y exámenes son más difíciles, los desvelos en dichas fechas son algo recurrente. La clave consiste en no descuidar los estudios por el trabajo ni viceversa. Además, los fines de semana también suelen ser oxígeno puro, ya que algunos estudiantes aprovechan el tiempo libre para adelantar deberes escolares de la semana y poder trabajar las tardes con mucha más calma y tranquilidad.