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¿Por qué nos vamos a otros países?

Cada vez son más los jóvenes que toman la decisión de buscar un nuevo futuro más allá de nuestras fronteras. A diferencia de épocas anteriores, en las que aquellos que deseaban tener un futuro se marchaban con una maleta y sin saber lo que iban a hacer o en que iban a trabajar y, sobre todo, sin saber si algún día volvería a ver la tierra que les vio nacer, los jóvenes actuales buscan su futuro de una manera completamente diferente.

Existen muchos motivos por los que se da ese paso hacia adelante. Si bien es cierto que el económico es importante, en este artículo intentaremos analizar aquellos que sustentan la decisión final y que, seguramente, nos daremos cuenta de que son los más realistas e importantes.

Hemos de partir de la base de que quienes se van son aquellos que cuentan con un nivel de estudios, formación y preparación mucho mayor. Es decir, se van los que tienen mayor cualificación. Por otro lado, vemos que los puestos de trabajo que se ofertan habitualmente en nuestro país implican no solamente una caída de salario bastante importante respecto a otros momentos históricos, sino también una pérdida en cuanto a derechos y garantías laborales.

Es por ello que, aunque existan muchos empleos, el nivel de vida es bastante alto y la caída de los salarios hace que, en muchas ocasiones, un solo salario no llegue para afrontar todos los gastos que supone el día a día, ya sea una sola persona o una familia. Así, la estabilidad económica y laboral también es un elemento importante en la decisión.

Por otro lado, un aspecto particular de nuestro país es que una alta cualificación o la sobre cualificación en muchas ocasiones es algo que, aunque parezca que tendría que ser todo lo contrario, puede ser negativa a la hora de acceder a un puesto de trabajo y es muy habitual el que, en un curriculum de un trabajador, haya ciertos aspectos referidos a la formación, títulos, etc., que no se incluyen para que esto no sea un handicap a la hora de acceder a un trabajo, a tener un contrato.

Otra de las razones por la que nuestros jóvenes se marchan otros países es porque quieren ver valorados el tiempo de preparación y formación que han tenido y poder así optar a un puesto de trabajo para el que se han estado formando. Esto en otros países es muy apreciado y es considerado un valor como recurso humano, sabiendo que la experiencia es algo que necesita tiempo y que, a la larga, que beneficiará a la propia empresa.

De Erasmus y a lo loco

Parece que todo el mundo que ha estado de Erasmus ha disfrutado de casi una fiesta sin fin. Por mi parte no puedo decir eso. No he estado de Erasmus nunca, pero sí que puedo decir que estuve con estudiantes que han disfrutado de la beca en Europa, tanto siendo ‘host’ de un finlandés como yendo a Coimbra o a Bologna con amigos y la verdad es que estudiar fuera de tu país y en una ciudad en la que se encuentra ambiente universitario, se agradece mucho para resarcirse de un día de clases en otro idioma que no es el tuyo.

La fiesta siempre es un tema recurrente si hay Erasmus de por medio. Nosotros, los españoles nos jactamos de tener buen ambiente de cachondeo en nuestras noches, pero cuando estuve en Coimbra, mi visión de los portugueses cambió radicalmente. Ese pueblo tan serio y tan anglófilo, no podían hacer lo que hacían por las noches, beber y beber cervezas por menos de un euro el tercio, normal que cuando volvíamos una noche a casa, el que era mi anfitrión, no encontraba las llaves y siendo las 5 de la madrugada, no vas a llamar al casero. Armándonos de valor y con un muy dudoso portugués mezclado con español llamamos al número de un cerrajero, bueno, un serralheiro, en este caso. El buen hombre acudió rapidamente y con una técnica que ya había le había visto a un cerrajero en Zaragoza, nos abrió la puerta. La técnica era una depurada manipulación de una radiografía, sí, una de esas que te hacen cuando te partes un hueso, pero el resultado fue el esperado, poder dormir calentito en la habitación.

Este es un hecho aislado, que seguro que se da cientos de veces, pero si mi amigo no hubiera hablado en el idioma de esa zona tal vez no nos hubiera quedado  más que dos opciones, o dormir en un parque o seguir de fiesta hasta una hora decente para llamar al casero. Desde mi punto de vista si vas de Erasmus a cualquier país, debes aprovechar, pero es preferible volver a casa sobrio que no perder las llaves y el dinero que nos costó el ‘serralheiro’.

Educación Española decepciona cada vez más a los jóvenes

La educación Europea suele ser un problema para los residentes españoles, esto se debe a varios factores:

  1. Paro Juvenil

Parece increíble para creérnoslo, pero el paro juvenil está afectando cada vez más a la comunidad de jóvenes españoles, pues 1 de cada 4 jóvenes se encuentra desempleado. La tasa de desempleo llega a ser de hasta un 33,6%. Jóvenes que se encuentran sin empleo llegan alcanzar un número de más de 800.000 personas en la actualidad. La mayoría de ellos ni estudian y ni trabajan, trayendo como consecuencia el desmoronamiento del futuro productivo del país, afectando también su desempeño en la vida laboral, ya que se acostumbran a ser jóvenes perezosos.

  1. Abandono escolar

Unos no tienen la oportunidad de estudiar, otros no la aprovechan; el abandono escolar suele ser otro de los factores que afecta la educación española, muchos jóvenes se sienten desilusionados y confundidos al acabar la secundaria, por lo que no continúan sus estudios en la universidad y deciden emprender otros proyectos no productivos en su vida cotidiana. Varios estudios nos han confirmado que el problema radica en los altos costos de la educación universitaria, causando desinterés total en la mayoría de la población estudiantil.

  1. Desorientación

La falta de orientación de muchos jóvenes a causa del desinterés propio y de sus maestros en instruirlos o encaminar por un camino en la vida suele ser uno de los problemas que afecta la educación de los jóvenes que están a punto de comenzar una etapa universitaria. Aquellos estudiantes que emprenden una carrera profesional sin tener idea de en qué se han metido, suelen fracasar en un 90%, el otro 10% que sale victorioso en este campo se siente inconforme, pues no es lo que quiso en la vida realmente, por lo que acaba estudiando otra cosa o simplemente deja los estudios para comenzar a laborar en trabajos de poco prestigio.

Las instituciones educativas deben mejorar la calidad de los servicios que imparten a los jóvenes emprendedores, la educación tiene un alto costo en España, pero al parecer el costo no se ve reflejado en la calidad de aprendizaje que se le es impartido a los estudiantes.

 

Sin un proyecto a largo plazo

En lo que se ha venido a llamar como la “generación perdida”, el desempleo es una de sus más tristes desencadenantes. Fue la crisis la que la obligó a buena parte de la juventud española a vivir sin esperanzas y sin un proyecto de vida a medio o largo plazo. Quienes tienen la suerte de trabajar, lo hacen en un marco de falta de garantías laborales y con unos sueldos que no permiten tener una estancia digna en el mundo.

viajerosLa era que acontece en España somete a los jóvenes a una situación en la que la adolescencia parece no tener fin. Entre los quince y los treinta años, la situación parece ser similar; no obstante, cuando estos jóvenes vayan entrando en franjas propias de la edad adulta, seguirán estando en desventaja con las generaciones previas y, probablemente, con las generaciones que vinieron posteriormente.

En la actualidad, la precariedad de los jóvenes que tienen un trabajo es absoluta, llegando a cobrar menos que trabajadores de rango similar sólo por el hecho de carecer de antigüedad y de experiencia. Pero tanto los que trabajan en condiciones pésimas como los que se encuentran en desempleo, ambos perfiles, son víctimas de la crueldad de la crisis y de la falta escrúpulos del sistema.

Casi dos millones de jóvenes españoles menores de treinta y cuatro años están en situación de desempleo; son los que aún no han tomado la maleta para buscar una oportunidad en otro país. Pero las secuelas que sufren son terribles, desde depresiones a crisis de ansiedad, pasando por cuadros psicóticos o de culpabilidad por no poder encontrar trabajo, por no poder alimentar a la familia o por carecer de un proyecto existencial. El mercado de trabajo en España, por tanto, ha sido una fábrica de crear jóvenes pobres y desesperanzados, pero también ha sido una fábrica de crear jóvenes enfermos.