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Fuga de Cerebros

En España hay que diferenciar, a la hora de hablar de quienes se marchan a otros países a buscar un nuevo futuro en su vida personal y profesional, entre aquellos que van a buscar un trabajo de su área de estudios o conocimientos, porque aquí no lo encuentran o están abocados a un puesto completamente diferente o que no tiene nada que ver a lo que han estudiado, y aquellos a los que se busca expresamente para qué se vayan a otros países para desarrollar todo su potencial a través un proyecto, estudios, etc.

cuantosEn estos casos hay que hablar de empresas privadas, universidades, etcétera, que buscan en otros países aquellos recursos humanos que no tienen y que, a través de personas que se dedican a la búsqueda de nuevos talentos en diferentes áreas, atraen a estos jóvenes para conseguir una serie de beneficios en los diferentes campos que manejan.

Las razones para aceptar estas proposiciones, además de las económicas, se basan en diferentes aspectos en los que se prima más la estabilidad, el reconocimiento, la posibilidad de la promoción personal y también la sensación de aportar algo nuevo a una sociedad en constante evolución.

 

Si vemos el punto de vista económico, actualmente en España es muy complicado el poder estar a la misma altura que países que ofrecen unas remuneraciones salariales o becas muchísimo más altas de las que puede ofrecer tanto el Estado como organizaciones privadas. Además, los medios que se ponen a disposición de la persona en el exterior suelen ser mucho mayores y más atractivos.

Por otro lado, la estabilidad también es algo importante. La vinculación suele ser de larga duración, en la que se suele aporta manutención, alojamiento, etc., incluido, para qué la persona se centre únicamente en su trabajo, investigación, proyectos, etcétera. Esto aumenta la sensación de tranquilidad y bienestar personal.

Obviamente se valora el talento de la persona y, si el proyecto sale según los criterios que se han marcado, aporta el beneficio esperado, etcétera, lo que supone un reconocimiento a la persona o equipo que lo ha desarrollado, posibilidad de que sea conocido a través de los medios, tanto audiovisuales como por escrito y abre un camino a una promoción personal que, en nuestro país, en la mayoría de las ocasiones no se produce.

Por otro también hay que pensar en esa empresa, grupo, Universidad, etc., que capta a esa persona y su potencial. Obviamente éstos también buscan no solamente un beneficio, que puede ser económico, social, etcétera, sino un reconocimiento de su labor, lo que le aporta no solamente una imagen positiva, sino también atrae futuras inversiones en nuevos y futuros proyectos de muy diversa índole.

La generacion perdida

Los estragos de la crisis económica que aún padecen cientos de miles de españoles, aparte de motivar un escenario terrible en el presente, serán arrastrados por las generaciones más afectadas durante toda la vida. Este lastre de tener que vivir sin trabajo, sin futuro y sin expectativas vitales se ha posado especialmente sobre los jóvenes. La llamada “generación perdida” abarca a aquellos cuya edad se encuentra en un franja entre los 16 y los 29 años.

El desempleo es el principal problema de los jóvenes en España. La emigración parece una salida casi obligada para muchos, en lo que prácticamente se ha convertido en una imparable ola de exilios. Y es que vivir en nuestro país, salvo situaciones individuales favorables o contextos y casos determinados que son más propicios, se ha convertido en algo tortuoso; los jóvenes están condenados a la más absoluta precariedad existencial y a la falta de expectativas.

Generacion-perdidaEn este panorama adverso se incluyen perfiles de universitarios, aunque aquellos con estudios primarios o secundarios tienen aún mayor oscuridad en sus horizontes. El resultado es que más del 60% de los jóvenes menores de 25 años se encuentran sin empleo o son parados de larga duración. Cursar una carrera universitaria no garantiza ni mucho menos la opción de incorporarse al mundo laboral; en buena parte de los casos, tras alcanzar el grado o la licenciatura viene una travesía por el desierto en la que las oportunidades para desarrollar una carrera profesional no existen.

Esta falta de experiencia, al no poder entrar en el mercado de trabajo, se transforma en un círculo vicioso de decadencia, ya que las empresas exigen tener años de trabajo y bagaje laboral a la hora de contratar. Las expectativas de tener un trabajo en el futuro tampoco son optimistas, por lo que el deseo de poder tener hijos y formar una familia no pasa de la mera ilusión evanescente.