10 consejos para ahorrar energía en casa

¿Quieres comenzar a ahorrar energía en casa pero no tienes demasiado claro cuánto puedes llegar a reducir tus facturas cambiando tus hábitos de uso?

Lo primero que debes considerar en este sentido es que con las casi constantes subidas que tenemos en el precio de la electricidad, una de las pocas formas de no notar esos aumentos tiene que ver con el gastar menos que antes. Pero no hace falta que te mantengas con la casa a oscuras, sino que modificando unas pocas costumbres, conseguirás reducir tus facturas lo suficiente.

Cómo ahorrar en iluminación

Para tener una idea mucho más concreta acerca de la cantidad de dinero que ahorramos tomando unas pocas decisiones respecto de nuestras instalaciones eléctricas, vamos a enseñarte con algunos ejemplos específicos que nos brindan nuestros electricistas profesionales matriculados, acerca de la cantidad de euros que podrás ahorrar al año:

Si usas bombillas de bajo consumo en lugar de las tradicionales, ahorras hasta 120 euros al año
Si instalas reguladores de la intensidad de luz en tu vivienda, ahorras hasta 80 euros al año
Si abres las ventanas e intentas aprovechar la luz natural hasta el atardecer, ahorras hasta 60 euros al año
Si instalar temporizadores de luz o sensores de presencia, tu ahorro puede ser de hasta 60 euros al año
Utilizando colores más bien claros en las paredes, persianas y cortinas, para colaborar con el reflejo de la luz, tienes la posibilidad de ahorrar hasta 40 euros
Apagando simplemente las luces de las habitaciones o ambientes que no uses, ahorras hasta 35 euros al año

Reducir el consumo de electricidad de los electrodomésticos

Si reemplazas todos tus electrodomésticos actuales por otros de máxima eficiencia, puedes ahorrar hasta 140 euros al año
Si usas programas cortos en el lavarropas o el lavavajillas, ahorras hasta 60 euros al año
Si no abres la nevera más que cuando sea estrictamente necesario, ahorras hasta 40 euros anuales
Si desconectas todos los aparatos que sueles dejar en el modo stand-by, estarás ahorrando aproximadamente 100 euros al año
Utilizando medidores de energía para controlar tu gasto, otros 100 euros anuales
Si usas el ordenador de forma consciente, quitándole brillo o apagando el monitor cuando no necesitas verlo, puedes ahorrar hasta 50 euros anuales
Si desenchufas el cargador del móvil o el portátil cuando no lo estás usando, puedes ahorrar hasta 40 euros al año
Si reduces un par de grados la temperatura del calentador o el aire acondicionado, conseguirás un ahorro anual de alrededor de 20 euros

Como puedes ver, es posible ahorrar de verdad cambiando nuestros hábitos de consumo de energía. Claro que si quieres instalar sensores de presencia, temporizadores o reguladores de luz, nuestra recomendación es que te pongas en contacto con nuestros electricistas profesionales, que te brindarán el asesoramiento necesario y los presupuestos baratos que puedes estar buscando en este tipo de situaciones.

También atendemos situaciones de urgencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en caso de que tengas que resolver algún inconveniente respecto de tus instalaciones eléctricas.

Los niños y jóvenes tecnológicos: La nueva Generación Alpha

La nueva generación de niños ya ha recibido una denominación con un nombre sofisticado y flamante dado a la característica relevante de los mismo ya que esta nueva generación está creciendo con una importante influencia tecnológica en sus vidas a diferencia de generaciones pasadas donde la interacción con los modernos dispositivos tecnológicos se suscitaba en la juventud o en la etapa de la adultez. La Generación Alpha como se denominado se ha topado con un mundo donde la tecnología impera en prácticamente todos los dispostivos y elementos del hogar, por ende resulta prácticamente imposible desligar a los niños de los gadgets y dispositivos electrónicos durante su crecimiento.

Para los científicos e investigadores, la Generación Alpha abarca a todos los nacidos desde el año 2010 y dichos individuos sin lugar a dudas formarán una nueva y moderna sociedad donde la gran mayoría de los procesos tanto industriales como caseros serán automatizados y controlados por dispositivos inteligentes. La señora María quien es la recepcionista de una empresa de desatascos posee un infante de cuatro años, el cual afirma la señora ya sabe utilizar con gran precisión y habilidad los smartphones.

Los expertos advierten sobre los peligros a los cuales están expuestos los integrantes de la Generación Alpha, aunque de igual manera resulta difícil cuantificar con precisión el daño de estar expuestos a múltiples pantallas y dispositivos electrónicos.

Los niños que conforman la Generación Alpha crecerán formando una poderosa relación con los aparatos y dispositivos inteligentes, no obstante, cuando se produzca la comercialización masiva de los equipos con inteligencia artificial se producirá un cambio sumamente impactante dando a que les brinda a dichos usuarios una atención más personalizada y precisa.

Esta generación provocará un impacto contundente en las empresas y fabricantes del sector de la elaboración de los dispositivos inteligentes, puesto que al crecer con los modernos equipos que hoy en día posee la sociedad, cada vez dicha generación será más exigente y demandará nuevos avances tecnológicos y equipos innovadores.

Sin lugar a duda la inteligencia artificial tendrá un rol importante en la vida de la Generación Alpha, ya que dicha tecnología brindará experiencias a la altura de las exigencias de estos jóvenes y niños. El joven Manuel de Cerrajeros visualiza la llegada de la inteligencia artificial mucho antes de lo esperados y recuerda como películas actuales han visualizado este futuro que concretara la Generación Alpha.

Para los padres y las empresas que interactuaran con los niños de la Generación Alpha es importante un clave concepto que siempre ha tenido que respetar la humanidad a lo largo de la historia, es decir la idea de renovarse o perecer ante los inminentes avances y cambios. Los padres deberán entender y comprender el fuerte apego que poseerán estos infantes con la tecnología, tanto con consolas y dispositivos inteligentes. Por su parte, las empresas de poceria y marcas deberán impulsar una mayor diversidad y personalización en lo que respecta a la creación de nuevos equipos cada vez más innovadores y eficientes.

La generación perdida y su situación en el Mercado laboral

El desempleo es uno de los problemas que más ha afectado a España en la última década, hoy en día, este factor está afectando a la que hoy es llamada como la “generación perdida” del mercado laboral, siendo esta integrada por individuos menores de 25 años, los cuales cuentan con una altísima tasa de desempleo en la nación, la cual ha estado disminuyendo paulatinamente en los últimos años, pero aun siendo una reducción insuficiente para mermar de manera categórica la emigración y fuga de cerebros que tiene España en la actualidad.

¿Por qué es denominada la generación perdida del mercado laboral? Definitivamente no es porque se encuentren a la deriva en un mundo sin preparación, más bien, es todo lo contrario, esta es la generación con mayor y mejor preparación en la historia de la nación, sólo que, por desgracia, le ha tocado sufrir una importantísima caída del mercado laboral nacional, por lo que se ven forzados a debatirse entre tres opciones frustrantes:

La primera de ellas es, como ya habíamos mencionado, la emigración, pues muchos jóvenes con capacidades increíbles en áreas laborales de gran desempeño, ven mermadas sus capacidades económicas y laborales en un territorio donde no se valora el talento nacional, por lo cual deciden buscar mejor suerte en otros países. Los destinos más cotizados por los jóvenes españoles son Gran Bretaña, Alemania, Australia, Estados unidos y Francia en algunos casos, algunas empresas nacionales han realizado importantísimas campañas en contra de la fuga de cerebro nacional, alguna de estas empresas son cerrajeros 24 horas Salamanca y también cerrajeros economicos Torrente, que están en necesidad de personal joven y preparado.

La segunda opción que se le presenta a esta generación es la más común, lamentablemente, la del desempleo. Este fenómeno ha establecido una pérdida importante de jóvenes españoles con una preparación excepcional, la mejor en la historia nacional.

Por último, tenemos la opción del empleo temporal y mal remunerado, no es por mal entender a pequeñas empresas como cerrajeros 24h Cadiz, como si pagaran mal de algún modo a sus empleados, sino que, simplemente, para una persona graduada de una gran universidad con un título y currículo académico bien dotado, resulta poco satisfactorio gozar de un sueldo mínimo y ver como todo su esfuerzo a lo largo de los años es echado a la basura.

Las generaciones venideras ¿Cuál será su futuro?

Hemos visto como crecía una generación que se ha considerado perdida, incluso hemos llegado a hablar de ella con naturalidad, con un cierto pesar y con una sensación de fatalismo pero también con la impresión de que era algo inevitable, algo que se veía venir. En definitiva, aquello de que “nacieron en mal momento”, cómo si se pudiera elegir.

Es el pasado y el presente de muchos jóvenes ¿pero qué ocurre con los que aún son niños? Preocupados por como estamos por una situación más que complicada a todos los niveles, parece que el futuro de esa generación de niños que aún van a la escuela no debe preocuparnos… todavía.

Pero lo cierto es que el futuro no parece demasiado halagüeño tampoco para ellos. Con un mercado laboral cada vez más precario, unas tasas de paro que no disminuyen significativamente a pesar de los años y las supuestas medidas al respecto, una educación pública cada vez más cara y de peor calidad ¿Qué les espera?

De poco sirve taparse los ojos y mirar hacia otro lado pensando que tal vez en unos años todo haya cambiado. Y no sirve porque su formación la están recibiendo ahora y por los resultados que se ven, es cada vez más deficitaria.

Los jóvenes que se han ido al extranjero a trabajar por falta de oportunidades sí tuvieron una educación de calidad. Muchos han prolongado además sus estudios por falta de perspectivas laborales. Pero los que ahora están en el colegio padecen las consecuencias de planes de estudio cambiantes, y los más mayores ven como las tasas universitarias son casi un obstáculo insalvable.

Si esta generación no puede disfrutar de una buena educación, si los estudios formativos destinados a capacitación profesional siguen siendo estudios “de segunda”, si la universidad está cada vez más lejos ¿Qué les queda? Es posible que ni siquiera puedan buscar un futuro mejor fuera de España. Tal vez habría que reflexionar y empezar a poner medidas ya, porque muy pronto será ya demasiado tarde.

JOVENES QUE SIGUEN VIVIENDO EN CASA DE SUS PADRES

¿Qué futuro les depara a aquellos jóvenes que aún siguen viviendo en casa de sus padres? Es una pregunta cada vez más frecuente en España dada la trágica situación que nos ha llevado a un mercado laboral sin futuro sin emprendimiento y sin motivación para la mayoría de los jóvenes españoles.

Si es cierto que cada vez son más los jóvenes que siguen estando bajo el techo de sus padres y en algunos casos esta falta de ambición por independizarse es por culpa de ellos mismos, se han acomodado de tal manera que tal y como están las cosas prefieren no trabajar o trabajar en algo que les dé para sus propios gastos y seguir viviendo del bote de sus padres. Esto también sucede porque el esfuerzo laboral está muy poco valorado actualmente, pero estos jóvenes que ven los años pasar y pasar sin hacer nada deberían plantearse qué hacer con sus vidas ya que esto puedes perjudicarles gravemente el día de mañana.

El mayor problema se plantea en jóvenes que tienen estudios mínimos y que no han seguido formándose, no tienen una base idónea ni cumplen los requisitos necesarios para acceder a un buen empleo en el que las condiciones laborales sean medianamente decentes, estos se tendrán que conformar en trabajar muchas horas a cambio de un salario muy escaso y mínimo, pero mientras tanto podrían seguir formándose ya que hay muchos cursos tanto online como presenciales que les ayudarán a mejorar su curriculum y les enseñarán algunas salidas laborales más favorables para un futuro, otra opción son los idiomas, éstos son muy importantes y están presentes en la mayoría de los trabajos, quien sabe idiomas tiene un punto a su favor, los idiomas es algo muy valorado por las empresas.

La cárcel invisible en la que viven los jóvenes españoles

España se ha convertido en una cárcel gigante para miles y miles de jóvenes que se ven atrapados en ella mientras dejan escapar los mejores años de sus vidas. Uno de cada dos menores de 25 años carece de empleo y anda a la búsqueda de un sustento que no sea el de sus padres. Pero ojo, porque esa mitad que sí tiene la suerte de trabajar lo hace, de forma mayoritaria, en unas condiciones más que precarias.

Es difícil ser joven en España. La opción que queda es la emigración, claro está. Pero esta cuestión, también hay que decirlo, no está en manos de todos los jóvenes; el empobrecimiento de la sociedad en el último lustro es tan radical y acentuado que hay quien no dispone del dinero suficiente como para comprar un billete de avión e intentar buscarse una vida.

De cualquier manera, ser un español emigrante en países como Inglaterra o Francia, por citar algunos próximos geográficamente y con perspectivas laborales más o menos estables, es una tarea difícil, ya que no hay que olvidar que la vida en estos territorios es mucho más cara que en España. Únicamente el hecho de encontrar pronto un trabajo después de emigrar puede evitar que el joven que se marcha de España con ilusión acabe en apenas unas semanas empobrecido por completo.

El hambre llama a las puertas de los jóvenes españoles, quienes ya deben ir asumiendo –si están al tanto de las informaciones sobre economía y de las previsiones y tendencias de las cotizaciones de cara al futuro- que no tendrán una pensión el día de mañana. España ahora mismo es una especie de cárcel en la que no se puede vivir, pero de la que tampoco se puede escapar con garantías. La ola de xenofobia que recorre Europa dificulta aún más el escenario.

La España incierta que se avecina

En torno a uno de cada dos jóvenes se encuentra en situación de desempleo en nuestro país; el cincuenta por ciento que tiene la suerte de tener un empleo, en su mayoría, tiene un trabajo precario y mal pagado, lo que estrecha mucho su abanico de opciones de cara al mañana. España se enfrenta a un futuro más que incierto, donde los defensores de la unidad del país son lo que están pasando por alto que en realidad están destruyéndolo por completo la nación.

Y es que, ¿algún dirigente político de los partidos tradicionales o algún empresario o banquero de España podría asegurar a día de hoy que el país tendrá buena salud dentro de una década? Nadie podría asegurarlo. Es más, los propios economistas se muestran más que pesimistas ante los datos de desempleo juvenil, las cifras de desigualdad progresiva y la pobreza cada vez más asentada en los estratos medios de la sociedad.

¿Quién va a pagar las pensiones de quienes hoy andan entre los cincuenta y los sesenta y cinco años? Esta pregunta haría temblar a más de uno, pero, sin embargo, la ciudadanía camina adormecida hacia delante, anestesiada por no poder ver más allá del presente. Las cotizaciones a la Seguridad Social de los últimos años vaticinan la catástrofe en los próximos lustros; para colmo el Gobierno no deja de sacar dinero de la hucha de las pensiones, que empieza a estar más que maltrecha.

Alrededor de 23.600.000.000 de euros –sí, han leído bien la cifra, veintitrés mil millones de euros- del dinero público que se les prestó a las entidades bancarias ha desaparecido para siempre, nunca más se volverá a recuperar, como ha reconocido esta mañana el Gobierno. Pero, claro, no hay dinero suficiente como para combatir y hacer frente, de verdad y con políticas eficientes, a las vergonzantes cifras de paro juvenil.

¿De quién es la culpa?

Siempre, pase lo que pase, hay que buscar un culpable, o varios, pero todo depende de quién lo mire y cómo lo haga. En el caso de esa “generación perdida” la culpa ha sido de la crisis, de la falta de oportunidades y también del escaso espíritu de unos jóvenes incapaces de ver un futuro medianamente claro.

Los padres a veces han levantado la voz, han criticado, han buscado culpables. Casi siempre con razón. ¿Pero qué responsabilidad tienen ellos? Cualquier padre quiere lo mejor para su hijos, pero a veces las buenas intenciones no son las correctas o no son suficientes.

Durante años se nos ha convencido de la necesidad de formarse, de estudiar. Y realmente es importante. Pero también habría que preguntarse cuántos de esos jóvenes sin expectativas han perdido años de sus vidas estudiando unas carreras que no les gustaban o que no tenían futuro porque era la “ilusión de sus padres”. De esos padres que no tuvieron oportunidad de estudiar, pero sí de trabajar.

El problema es que la situación se volvió del revés, llegó la época de las posibilidades de estudiar…pero no de trabajar. ¿Y qué ha ocurrido? Miles de jóvenes con una edad que no les permite empezar en oficios, con unos estudios que no les han llevado más que a un callejón sin salida y sin una perspectiva laboral con la que afrontar el futuro.

Tal vez muchos de ellos hubieran sido más felices comenzando a trabajar cuando acababan de estrenar juventud, en una época en la que sí había salidas laborales. Quizá a estas alturas estarían en el paro, como tantos otros, pero al menos con algo de experiencia.

El “yo no pude estudiar, hazlo tú” no siempre funciona y ahora tenemos una generación que no puede dejar de estudiar porque no encuentra trabajo y no encuentra trabajo porque ha entrado en una edad muy difícil para empezar. No es cuestión de culpar, pero sí, al menos, de ser conscientes de que a veces, aun con toda la buena voluntad del mundo, se comenten errores y no son de los demás, son nuestros.