trabajo en el Estado español sin garantia

Las esperanzas de esos jóvenes de la actual generación perdida se han ido reduciendo a lo más mínimo. Encontrar un trabajo en el Estado español ya no es garantía de nada, ni de poder alimentarte como es debido, ni de poder calentarte en el frío del invierno, ni de tener un techo bajo el que vivir, ni de poder independizarte para formar una familia, ni poder hacer la compra cada semana…

Estar sin empleo es algo terrible. Pero, ojo, ser un joven con trabajo precario es casi igual de espantoso. En el actual país en el que vivimos, ya no hay garantías de ningún tipo para los jóvenes. La falta de oportunidades es evidente; en los barrios obreros de las ciudades han desaparecido todo tipo de ayudas, ya ni siquiera hay cursos ni talleres para formar a los más jóvenes.

No importa si el joven no ha estudiado o si hay optado por una formación profesional, por una carrera universitario, por un máster o por un doctorado. Nada te garantiza que puedas vivir dignamente en este país. El escenario, tan extremadamente negro, sólo deja una salida, el exilio forzoso.

Nuestro Estado puede presumir de liderar pocas listas en la eurozona. Pero lo que sí lidera es la estadística de emigrantes. En torno a dos millones de españoles han abandonado el país en busca de oportunidades laborales, vitales y existenciales. Aunque los datos sobre emigración en España son relativos (un 68% de los emigrantes españoles no existen para las estadísticas oficiales) y en ocasiones atienden a patrones como el empadronamiento en tierras foráneas (esto no siempre sucede, ya que, por ejemplo, muchos españoles deciden no empadronarse lejos para no perder la seguridad social), la realidad es que el Estado español no tiene futuro. Todo el dinero invertido en formar profesionales de distintas ramas del conocimiento ha sido directamente tirado a la basura, toda vez que esos profesionales creados ya no van a poder revertir en el propio país sus sapiencias, de las que se beneficiarán los países de acogida de emigrantes españoles.

Todo lo vemos negro

La generación perdida de jóvenes españoles que han sido víctimas de la crisis económica y de la nefasta gestión de los políticos y banqueros se ve ahora en una tesitura que jamás hubiera imaginado, la de vivir una adolescencia eterna. La realidad de los jóvenes mayores de 23 años que han acabado una carrera o una formación profesional es muy negra, ya que no tienen oportunidad de incorporarse al mercado laboral en la mayoría de los casos.

Abandonar el domicilio de los padres se ha cospanishnvertido en una aventura más que arriesgada. Los jóvenes que tienen la suerte de abandonar el nido familiar, porque han logrado un empleo, luego se ven con que no tienen el suficiente dinero para afrontar todos los pagos de piso, comida y demás necesidades básicas y rutinarias. Esta situación de precariedad laboral y vital en la que cobrar el salario mínimo interprofesional se convierte en una especie de privilegio acaba por dinamitar el atisbo de independencia de esos jóvenes que quisieron salir de casa para ganarse la vida con el propio sudor de su frente y el propio trabajo de sus dos manos; como consecuencia, esos jóvenes acaban volviendo a la casa de sus padres, para poder al menos ahorrarse el dinero que pierden al pagar el piso, que en muchas ocasiones suele llevarse un altísimo porcentaje del precario salario.

En esta situación, y teniendo en cuenta que todavía hay jóvenes españoles que son excepciones y que tienen la suerte de llevar una vida digna en nuestro país, la hipótesis de poder formar una familia se va postergando. Y se va desvaneciendo. ¿Cómo es posible casarse, tener hijos y llevar una vida tan normal como la que llevaron los ahora quincuagenarios o sexagenarios sin tener un salario digno ni fijo, sin saber si vas a poder pagar la comida, el piso, la luz y el resto de necesidades básicas?

Estudiar masters

La mayoría de los jóvenes nacidos en la época entre 1986 y 1990 son los llamados generación perdida. Estos jóvenes son estudiantes de bachillerato y universidad con sus correspondientes títulos, que una vez acabada la carrera se dieron cuenta de que debido a la crisis, la situación laboral  en España era tal que  no podían trabajar en aquello en lo que habían estado estudiando todo este tiempo, por lo que algunos decidieron estudiar masters o incluso otras carreras para especializarse aún más en determinadas ramas con el fin de que al terminar este nuevo ciclo, la situación laboral hubiera mejorado para aquel entonces, además muchos de ellos han estudiado diferentes idiomas para ampliar su curriculum y aumentar las posibilidades a la hora de encontrar trabajo. También muchos han estado realizando cursos de todo tipo, el caso era no estar parados en casa.

Estamos como vemos ante una generación excesivamente formada con muchos títulos, cursos, carreras e idiomas pero nos encontramos con un hándicap muy importante y negativo que es la falta de experiencia, ahora que la crisis parece que la estamos dejando un poco atrás y que la situación laboral está sensiblemente mejorando las empresas requieren experiencia mínima de al menos uno o dos años en sus ofertas de trabajo, experiencia que estos jóvenes  no han tenido la posibilidad de adquirir debido a las circunstancias de esta generación.

Jóvenes de la edad de unos 28 o 30 años los cuales no han trabajado nunca, se plantean trabajar en cualquier cosa, bien sea en un restaurante de comida rápida, agente de seguros, dependientes de tiendas…etc. Ya que son conscientes de que es necesario empezar a cotizar en la seguridad social sino  esto le traerá represalias en su jubilación. Son pues una generación perdida ya que no trabajan de lo que han estudiado o algunos ni siquiera trabajan de nada y no cuentan con experiencia necesaria para las actuales ofertas de trabajo.

crisis económica y los jóvenes españoles

La violencia con la que la crisis económica se ha cebado con los jóvenes españoles ha dado lugar a una serie de consecuencias terribles. Ahora que los medios de comunicación hablan de una presunta luz a pesar del túnel y de una supuesta salida de la crisis –aunque todos los indicadores apuntan a que la mejora económica es casi imperceptible y que las condiciones de vida de la mayoría social no van a mejor a corto o medio plazo-, la generación perdida de jóvenes españoles continúa sin ver ningún ver ningún rayo de esperanza.

Es más, las verdaderas huellas y los nítidos efectos de la crisis cada vez son más evidentes. La crisis ha dado paso a una generación de jóvenes sin perspectivas laborales. Pero aún es peor el escenario, ya que, como bien ha venido recogiendo en sus páginas el prestigioso diario británico Financial Times, la crisis ha propiciado que en España vayan enfermando miles y miles de jóvenes.

Si vamos más allá de la propia falta de proyecto existencial que cada joven tiene y de la pobreza y las carestías con las que se está obligado a vivir, nos encontramos con depresiones y enfermedades mentales, fruto de la situación. La salud mental es uno de los problemas que son silenciados en estos días; la ansiedad por encontrar un empleo, la frustración por no poder llevar una vida digna, la incapacidad para poder vivir del dinero que proporciona un empleo precario, la falta de perspectivas o la imposibilidad de formar una familia son algunas situaciones adversas que terminan de explotar en las mentes de los jóvenes españoles.

Casi dos millones de españoles menores de 34 años están sin empleo, y de nada vale llevar a cabo una búsqueda activa de trabajo. La falta de oportunidades y la exigencia de experiencia laboral acaban por convertirse en una especie de círculo cerrado que obstruye la ilusión por el futuro.

Ni-nis

Los “nini” son aquellos jóvenes comúnmente llamados así porque ni estudian ni trabajan, cerca de los 30 o incluso pasando los 30 años muchas personas en España continúan en paro, la crisis económica elevó en el 2008 las cifras de desempleados en España, en el actual 2016 estas cifras continúan bastante altas comparadas con años anteriores al 2008 a pesar de que la situación laboral ha mejorado.

Estos jóvenes se han visto afectados gravemente por la crisis laboral ya que al acabar sus estudios se han estancado de tal manera que ni han continuado formándose ni han encontrado trabajo “de lo suyo”. Me refiero con de lo suyo a trabajo relacionado con la carrera o ciclo estudiado, pero aun así son personas sin ambiciones en la vida un poco vagos que están esperando a que el trabajo les llame a ellos, actualmente la situación laboral en España está mejor que años anteriores, pero estos nini se han acomodado viviendo en casa de sus padres sin hacer realmente nada, sin ayudar económicamente en casa, ni entrar ingresos en la economía familiar.

Si es verdad que se ha comentado que este tipo de jóvenes son una generación perdida, sin embargo no es así del todo, hay que preguntarse realmente si son jóvenes perdidos, si nos ponemos a buscar ofertas de trabajo en España quizás la mayoría de ellas sean de comercial de seguros, de dependientes de tiendas, de camareros o de personal de un restaurante de comida rápida. Pero antes de quedarse en casa esperando a que el trabajo de tu vida llame a tu puerta habrá que pasar por este tipo de etapas, encontrar trabajo de lo que sea y empezar a cotizar hoy día es una gran suerte, ser mileurista se ha convertido en España en uno de los deseos más demandados por los españoles, por lo que antes de convertirte en un nini baraja las diferentes posibilidades y no dejes que seas uno de los jóvenes de la famosa generación perdida.

Generación de jóvenes

La generación de jóvenes de unos 30 años está actualmente en una situación llamada la generación perdida, esta situación es llamada así debido a los amplios conocimientos que han ido adquiriendo estos jóvenes a lo largo de su vida a nivel teórico, pero que escasea a nivel práctico, es decir una persona de unos 18 o 19 años que ha acabado bachillerato, realiza la selectividad y comienza a estudiar una carrera, una vez que acaba la carrera a sus 21 o 23 años se encuentra con la crisis del ladrillo en España, crisis que afectó a la construcción en el año 2008 y por la que estalló la temida burbuja inmobiliaria. Se puede decir que estos jóvenes han sido las peores víctimas de la crisis ya que han sido los más afectados a nivel laboral.

Tenían la teoría pero no la práctica, muchos de ellos han encontrado trabajo de becarios cobrando salarios de risa, otros ni si quiera han encontrado trabajo debido a que la mayoría de las empresas requerían experiencia mínima que no tenían, por lo que se sitúa una generación de unos 30 años la cual no ha empezado ni a cotizar y no han adquirido la experiencia necesaria para poder aplicar la teoría que han estudiado durante tanto tiempo.

Otros de ellos ante las expectativas que se podían intuir en España fueron más avispados y se marcharon al extranjero para poder encontrar allí mejores oportunidades laborales, en algunos casos estos jóvenes emigrantes no han regresado aún a España, lamentablemente esta situación es perjudicial para nuestro País ya que ha perdido un gran número de personas muy bien formadas y preparadas que se marcharon debido a la situación económica vivida en aquellos momentos en España pero que a pesar de haberse mejorado un poco no piensan regresar ante el miedo de no encontrar aquí un trabajo con las mismas condiciones que en el extranjero.

Generación perdida, una definición inexacta

Se la ha llamado generación perdida, una generación de jóvenes de entre 20 y 30 años que ha sufrido de lleno las consecuencias de la crisis económica ¿Pero es realmente una generación perdida? Tal vez sí, tal vez no, porque lo que es cierto es que el término no parece ajustarse realmente a lo que es y sufre esta generación.

Perdida tal vez en el ámbito laboral, y no exactamente. Cierto es que muchos de estos jóvenes han llegado a la treintena sin apenas experiencia laboral, sin haber trabajado ni cotizado, sin haber ganado prácticamente un sueldo. Muchos apenas han pasado de becarios ¿Pero eso quiere decir que lo tenga todo perdido?

Tal vez no, porque si bien hay una parte que ha sufrido en sus carnes esta situación, también es cierto que hay otra parte que sea mostrado inconformista y que ha intentado dar un giro a su vida laboral. Muchos jóvenes han salido al extranjero buscando esa oportunidad que en España se les negaba, algunos con más suerte que otros, eso es cierto como se puede ver en este documental de TVE. Ellos no lo tienen todo perdido.

Otros lo han intentado haciendo eso que tanto se lleva ahora: emprender. Un bonito nombre para encubrir lo que es la única salida laboral para muchos. Pero también es cierto que hay jóvenes que han conseguido salir del pozo de la falta de oportunidades con imaginación, esfuerzo y un poco de suerte.

Y es que esta supuesta “generación perdida” es también una generación que intenta superarse, con una mejor formación, con grandes dosis de creatividad, con el uso de las nuevas tecnologías para intentar avanzar. Una generación que no siempre se conforma con lo que tiene, que no duda en lanzarse a aventuras en el extranjero para no tener que estar con los brazos quietos o trabajar en precario en algo que no les gusta.

¿Es una generación perdida? Como tantas otras cosas, depende cómo se la mire.

La historia se repite

A veces no hay que mirar muy lejos para contemplar cómo la historia se repite y se repite en episodios oscuros o poco alentadores. Lo que ahora está viviendo la denominada “generación perdida” es algo que ya se vivió en España unas décadas antes, en la España de los 60. Con diferencias, eso es cierto, pero con el mismo trasfondo. Hoy son muchos los jóvenes que se ven obligados a repetir la historia que vivieron sus abuelos: la emigración.

Hace décadas fueron miles los jóvenes que se vieron obligados a buscarse el sustento a miles de kilómetros de sus hogares porque dejaron de ser cerrajeros Valencia. Jóvenes sobre todo llegados del campo a unas ciudades en las que no encontraban oportunidades.

Se vieron así abocados a la única solución posible para salir adelante: emigrar a países como Francia y, sobre todo Alemania, o incluso a cruzar el océano para intentarlo en América Latina. Algunos hicieron fortuna, otros, simplemente, sobrevivieron en pésimas condiciones y regresaron a España en el momento en el que habían conseguido unos ahorros. Muchos jamás regresaron.

Hoy parece que la historia se repite. La falta de oportunidades está haciendo que miles de jóvenes salgan al extranjero en busca de esa oportunidad laboral que en España no encuentran. Pero hay una diferencia importante respecto a sus abuelos: la de estos jóvenes no es una mano de obra poco cualificada, al contrario. Se trata de una generación muy preparada, con estudios casi siempre de postgrado, que domina idiomas, que tiene empuje y tiene ganas.

Jóvenes muy preparados que son más apreciados fuera que dentro. Un valor que, lamentablemente se pierde en España, y tal vez para siempre, porque muchos de estos jóvenes marchan para no volver. Cierto es que no todos consiguen la oportunidad soñada en tierras extrañas, pero igual de cierto es que tampoco muestran intenciones de regresar a un país, España, en el que ni buenas ni mala, no hay salidas laborales para ellos. Lamentablemente, la historia se repite.