Ni-nis

Los “nini” son aquellos jóvenes comúnmente llamados así porque ni estudian ni trabajan, cerca de los 30 o incluso pasando los 30 años muchas personas en España continúan en paro, la crisis económica elevó en el 2008 las cifras de desempleados en España, en el actual 2016 estas cifras continúan bastante altas comparadas con años anteriores al 2008 a pesar de que la situación laboral ha mejorado.

Estos jóvenes se han visto afectados gravemente por la crisis laboral ya que al acabar sus estudios se han estancado de tal manera que ni han continuado formándose ni han encontrado trabajo “de lo suyo”. Me refiero con de lo suyo a trabajo relacionado con la carrera o ciclo estudiado, pero aun así son personas sin ambiciones en la vida un poco vagos que están esperando a que el trabajo les llame a ellos, actualmente la situación laboral en España está mejor que años anteriores, pero estos nini se han acomodado viviendo en casa de sus padres sin hacer realmente nada, sin ayudar económicamente en casa, ni entrar ingresos en la economía familiar.

Si es verdad que se ha comentado que este tipo de jóvenes son una generación perdida, sin embargo no es así del todo, hay que preguntarse realmente si son jóvenes perdidos, si nos ponemos a buscar ofertas de trabajo en España quizás la mayoría de ellas sean de comercial de seguros, de dependientes de tiendas, de camareros o de personal de un restaurante de comida rápida. Pero antes de quedarse en casa esperando a que el trabajo de tu vida llame a tu puerta habrá que pasar por este tipo de etapas, encontrar trabajo de lo que sea y empezar a cotizar hoy día es una gran suerte, ser mileurista se ha convertido en España en uno de los deseos más demandados por los españoles, por lo que antes de convertirte en un nini baraja las diferentes posibilidades y no dejes que seas uno de los jóvenes de la famosa generación perdida.

Generación de jóvenes

La generación de jóvenes de unos 30 años está actualmente en una situación llamada la generación perdida, esta situación es llamada así debido a los amplios conocimientos que han ido adquiriendo estos jóvenes a lo largo de su vida a nivel teórico, pero que escasea a nivel práctico, es decir una persona de unos 18 o 19 años que ha acabado bachillerato, realiza la selectividad y comienza a estudiar una carrera, una vez que acaba la carrera a sus 21 o 23 años se encuentra con la crisis del ladrillo en España, crisis que afectó a la construcción en el año 2008 y por la que estalló la temida burbuja inmobiliaria. Se puede decir que estos jóvenes han sido las peores víctimas de la crisis ya que han sido los más afectados a nivel laboral.

Tenían la teoría pero no la práctica, muchos de ellos han encontrado trabajo de becarios cobrando salarios de risa, otros ni si quiera han encontrado trabajo debido a que la mayoría de las empresas requerían experiencia mínima que no tenían, por lo que se sitúa una generación de unos 30 años la cual no ha empezado ni a cotizar y no han adquirido la experiencia necesaria para poder aplicar la teoría que han estudiado durante tanto tiempo.

Otros de ellos ante las expectativas que se podían intuir en España fueron más avispados y se marcharon al extranjero para poder encontrar allí mejores oportunidades laborales, en algunos casos estos jóvenes emigrantes no han regresado aún a España, lamentablemente esta situación es perjudicial para nuestro País ya que ha perdido un gran número de personas muy bien formadas y preparadas que se marcharon debido a la situación económica vivida en aquellos momentos en España pero que a pesar de haberse mejorado un poco no piensan regresar ante el miedo de no encontrar aquí un trabajo con las mismas condiciones que en el extranjero.

Generación perdida, una definición inexacta

Se la ha llamado generación perdida, una generación de jóvenes de entre 20 y 30 años que ha sufrido de lleno las consecuencias de la crisis económica ¿Pero es realmente una generación perdida? Tal vez sí, tal vez no, porque lo que es cierto es que el término no parece ajustarse realmente a lo que es y sufre esta generación.

Perdida tal vez en el ámbito laboral, y no exactamente. Cierto es que muchos de estos jóvenes han llegado a la treintena sin apenas experiencia laboral, sin haber trabajado ni cotizado, sin haber ganado prácticamente un sueldo. Muchos apenas han pasado de becarios ¿Pero eso quiere decir que lo tenga todo perdido?

Tal vez no, porque si bien hay una parte que ha sufrido en sus carnes esta situación, también es cierto que hay otra parte que sea mostrado inconformista y que ha intentado dar un giro a su vida laboral. Muchos jóvenes han salido al extranjero buscando esa oportunidad que en España se les negaba, algunos con más suerte que otros, eso es cierto como se puede ver en este documental de TVE. Ellos no lo tienen todo perdido.

Otros lo han intentado haciendo eso que tanto se lleva ahora: emprender. Un bonito nombre para encubrir lo que es la única salida laboral para muchos. Pero también es cierto que hay jóvenes que han conseguido salir del pozo de la falta de oportunidades con imaginación, esfuerzo y un poco de suerte.

Y es que esta supuesta “generación perdida” es también una generación que intenta superarse, con una mejor formación, con grandes dosis de creatividad, con el uso de las nuevas tecnologías para intentar avanzar. Una generación que no siempre se conforma con lo que tiene, que no duda en lanzarse a aventuras en el extranjero para no tener que estar con los brazos quietos o trabajar en precario en algo que no les gusta.

¿Es una generación perdida? Como tantas otras cosas, depende cómo se la mire.

La historia se repite

A veces no hay que mirar muy lejos para contemplar cómo la historia se repite y se repite en episodios oscuros o poco alentadores. Lo que ahora está viviendo la denominada “generación perdida” es algo que ya se vivió en España unas décadas antes, en la España de los 60. Con diferencias, eso es cierto, pero con el mismo trasfondo. Hoy son muchos los jóvenes que se ven obligados a repetir la historia que vivieron sus abuelos: la emigración.

Hace décadas fueron miles los jóvenes que se vieron obligados a buscarse el sustento a miles de kilómetros de sus hogares porque dejaron de ser cerrajeros Valencia. Jóvenes sobre todo llegados del campo a unas ciudades en las que no encontraban oportunidades.

Se vieron así abocados a la única solución posible para salir adelante: emigrar a países como Francia y, sobre todo Alemania, o incluso a cruzar el océano para intentarlo en América Latina. Algunos hicieron fortuna, otros, simplemente, sobrevivieron en pésimas condiciones y regresaron a España en el momento en el que habían conseguido unos ahorros. Muchos jamás regresaron.

Hoy parece que la historia se repite. La falta de oportunidades está haciendo que miles de jóvenes salgan al extranjero en busca de esa oportunidad laboral que en España no encuentran. Pero hay una diferencia importante respecto a sus abuelos: la de estos jóvenes no es una mano de obra poco cualificada, al contrario. Se trata de una generación muy preparada, con estudios casi siempre de postgrado, que domina idiomas, que tiene empuje y tiene ganas.

Jóvenes muy preparados que son más apreciados fuera que dentro. Un valor que, lamentablemente se pierde en España, y tal vez para siempre, porque muchos de estos jóvenes marchan para no volver. Cierto es que no todos consiguen la oportunidad soñada en tierras extrañas, pero igual de cierto es que tampoco muestran intenciones de regresar a un país, España, en el que ni buenas ni mala, no hay salidas laborales para ellos. Lamentablemente, la historia se repite.

¿Generación o generaciones perdidas?

Se habla de una generación perdida, la de los jóvenes que no llegan a la treintena y que no lo han tenido ni lo tienen nada fácil en el ámbito laboral, jóvenes que carecen de experiencia y que no encuentran oportunidades de ningún tipo, ni ajustadas a sus conocimientos, cada vez más amplios, ni de ningún otro tipo.

Cierto es que el suyo es un futuro poco prometedor, que no lo tienen fácil no saben si después de la carrera van a tener suerte en lo suyo o van a tener que trabajar en una pizzeria o de cerrajeros Madrid urgentes, que muchos se ven obligados a irse al extranjero a buscarse un porvenir que se les niega una y otra vez en su propio país.

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¿Pero es esta la única generación perdida a causa de la crisis? Cuando se habla de la situación laboral se habla mucho del paro juvenil, que ciertamente es un verdadero problema. Se piensa en todos esos chicos que no se pueden emancipar por falta de oportunidades y que ni se atreven a soñar en algo que otros muchos algo más mayores tienen en mente, como es la jubilación.

Sí, tal vez sea una generación especialmente sensible a una situación económica, pero esas mismas circunstancias también afectan a otras generaciones. Generaciones de personas que rozan los cuarenta y que han visto como se quedaban sin empleo y como, atados por una familia, no podían ni plantearse buscar oportunidades en otros lugares o tenían que hacerlo dejando a los suyos a centenares de kilómetros.

Generaciones de personas con más de cincuenta años que, a pesar de su precariedad laboral intentan ser el sustento de sus hijos como lo hacen los electricistas Madrid 24 horas. O que han perdido sus trabajos y ven como tienen una edad que directamente supone quedar fuera del mercado laboral. Personas que han cotizado durante años y cuyas jubilaciones se verán considerablemente mermadas por el desempleo y los subsidios.

¿Generación perdida? Tal vez habría que hablar de “generaciones”, porque la crisis económica afecta a todos. Afecta de distinta manera según la edad de cada uno, cierto, pero afecta a todos al fin y al cabo.

Consejos para “no perderse”

Buscar y buscar y no encontrar, matar el tiempo estudiando sin cesar para tener un curriculum brillante, rezar para que llegue esa gran oportunidad y no desesperarse en el intento. La juventud lo tiene complicado en el ámbito laboral, pero también es cierto muchos cuentan con el empuje, el entusiasmo y las ganas (aunque no siempre las posibilidades) de conseguir salir del profundo agujero de la falta de salidas laborales.

El desánimo puede hacer mella, sobre todo cuando la situación de desempleo se prolonga en el tiempo. Sin embargo, hay que intentar no dar razones aquellos que hablan de “generación perdida” y luchar por encontrarse y por encontrar un futuro. Nadie dice que sea fácil, pero al menos hay que intentarlo ¿Cómo? Siempre hay buenos consejos a seguir:

  • Flexibilidad: obsesionarse con una única salida laboral es un tremendo error. Cuántas más posibilidades se barajen más oportunidades habrá.
  • Proactividad: una palabreja muy de moda pero que hace referencia a algo muy importante. Hay que tomar la iniciativa, las oportunidades hay que buscarlas, porque nunca llegarán caídas del cielo. Si hay que cambiar o mejorar en algo, es obligatorio hacerlo, y si hay que asumir responsabilidades, también.
  • Hacerse “publicidad”: cuanto más visible, más oportunidades y las redes sociales son perfectas para conseguirlo. Desde la participación en foros de debate a la puesta en marcha de algún tipo de blog.
  • El networking es esencial. Cuidar las relaciones con personas que puedan resultarnos de utilidad en la consecución de los objetivos y buscar nuevos contactos es un trabajo que a largo plazo puede dar buenos frutos.
  • Motivación: es fácil caer en el desánimo cuando lo que tanto se ansía no llega, pero hay que inter evitarlo a toda costa porque se puede entrar en un círculo vicioso muy peligroso. Mantener la confianza en uno mismo y el optimismo es fundamental.

A veces es fácil dar consejos y muy difícil seguirlos, pero al menos hay que intentarlo. No siempre todo está perdido y hay que trabajar para logarlo, aunque a veces lleve más tiempo del que pensamos.

Cuestión de términos

Nos encanta ponerle “motes” a todo, generalizar con un término aspectos que a veces es imposible englobar en una categoría, y eso es algo que se hace de manera generalizada en los últimos años con la juventud. Se pretende englobar generaciones enteras bajo siglas y expresiones que a veces solo se pueden referir a un aspecto en concreto. Una manera, sencillamente injusta de expresar una realidad.

Hace unos años se empezó a poner de moda aquello de los JASP. Jóvenes aunque sobradamente preparados que daba la impresión de referirse a una generación de genios, de jóvenes destinados al éxito, con ganas de comerse el mundo. Parecía que el futuro iba a ser suyo como nunca antes lo había sido de otra generación. Pero la realidad es tozuda y demostró que sí, que estaban muy preparados, pero que su futuro no iba a ser mucho mejor que el de la generación inmediatamente anterior y tal vez “menos preparada”.

nini

El batacazo de esta etiqueta parece que llevó a acuñar otra, con connotaciones bastante más negativas: las de la generación de los “ni-nis”. Así pasamos de un extremo a otro. De jóvenes ávidos de conocimientos, emprendedores, destinados a cambiar el mundo, a otra de jóvenes hastiados de todo, con poca o ninguna perspectiva de futuro aunque puedan estar trabajando como cerrajeros Barcelona 24 horas pero que se expresaban sencillamente no haciendo nada, conformándose, esperando que la oportunidad llegada caída del cielo. Otra definición inexacta, que se quedaba muy corta y, sobre todo, que era tremendamente injusta.

Y de ahí se pasó al calificativo de “generación perdida”. Una etiqueta más para calificar a miles y miles de jóvenes cuyo único pecado ha sido crecer en los peores momentos de la crisis económica, una crisis que ha elevado los niveles de paro juvenil a límites intolerables. Pero tal vez tampoco sea justo decir perdida. Sí es cierto que lo tiene mucho más difícil en el ámbito laboral, que su futuro es mucho más negro, pero en otros aspectos es una generación que está dando ejemplo, ejemplo de empuje y de inconformismo.

Generacion del fast food

Los trabajos en establecimientos de comida rápida, de hamburgueserías o de productos textiles estaban hasta hace unos años destinados a ser cubiertos por personas de baja cualificación. Sin embargo, poder tener empleo, aunque sea en estos lugares, se convierte en la actualidad en una especie de suerte para aquellos licenciados y graduados que han quedado definitivamente apartados del mercado laboral.

McDonald'sPoder llegar a ser contratado en tiendas de ropa, en franquicias de perfumerías, en supermercados, en establecimientos de venta de alimentos o en negocios que no requieren de una alta preparación intelectual se convierte en una de las últimas oportunidades para esquivar el exilio y quedarse en el país. Tener un sustento económico es la prioridad para muchos jóvenes, que ya incluso han renunciado a poder alcanzar la satisfacción laboral, el reconocimiento profesional y progresar en sus propias pretensiones existenciales.

No obstante, el mercado laboral suele aprovecharse de esta situación de necesidad de los jóvenes y de esta amplia demanda para trabajar prácticamente en lo que sea. Así, aparecen ofertas de trabajo con nombres poco precisos y cuya única finalidad es la de acabar llamando de puerta en puerta de la ciudad para intentar vender un servicio de una multinacional. Ofertas aparentemente para trabajar como azafatas, como promotores culturales o como especialistas en ventas acaban siendo en realidad para laborar de forma muy precaria como comercial.

Muchos jóvenes de la llamada “generación perdida” se ven obligados a trabajar como comerciales visto lo visto. Pero las condiciones son tan lamentables que es el trabajador quien en muchos casos tiene que encargarse de darse de alta en la seguridad social, de poner su vehículo al servicio de la empresa y de buscarse simpatías en un entorno adverso. Y todo ello con una finalidad, la de mentir, la de contar supuestas virtudes de un producto que es bastante menos bueno de lo que obligan al comercial a decir.