Jóvenes de hoy día perdidos laboralmente

¿La generación de jóvenes estudiantes de hoy en día se sienten cada vez más fracasados? Está claro que la situación laboral no es tan alentadora como antaño, ahora se trabaja más horas por menos salario y quizás el trabajo que encuentren no era el que tenían pensado cuando estaban estudiando una carrera,máster o quizás un ciclo formativo sin embargo muchos de estos jóvenes han optado por coger el primer trabajo que les ha salido, en estos casos un restaurante de comida rápida, una tienda de ropa o un trabajo de comercial de seguros es lo más ofertado para esta generación perdida.

Por otro lado muchos jóvenes de esta generación actual han dejando de estudiar a una edad muy temprana, quizás por la falta de motivación al ver que una persona con carrera ha terminado trabajando en el Burguer King o porque la situación laboral en España a pesar de que ha mejorado los últimos años sigue siendo una situación afectada por la famosa crisis del 2008.

Otros en cambio han optado por emigrar, jóvenes que piensan que si el trabajo no se encuentra en España se encontrará en el extranjero, quizás en la mayoría de las ocasiones estos jóvenes ya no regresen a su país de origen y sean parte de la generación española que se ha perdido, un aspecto muy negativo para nuestro país pero también muy presente en muchas ocasiones debido a este panorama que seguimos viviendo actualmente.

En todos los casos vemos como este grupo de jóvenes ha nacido en un momento delicado laboralmene hablando ya que sus salidas no serán las mismas y por tanto las oportunidades serán menores que antes, sin embargo no hay que perder la esperanza y seguir luchando por esta generación de jóvenes ya que son parte del futuro de nuestro país.

¿Cuál es la salida de muchos de los jóvenes que están en la generación perdida?

Muchos de los jóvenes atrapados en la generación perdida han optado por estudiar una oposición ante la falta de trabajo en España, esta situación ha supuesto que el número de opositores aumente en más de un 50% respecto al número de hace varios años, las plazas siguen siendo las mismas ya que éstas dependen del número de personas que se jubilen en ese momento, actualmente en la mayoría de las oposiciones la tasa de reposición ha sido del 100%, es decir se han intentado cubrir todas las plazas necesarias , sin embargo aunque el número de plazas haya aumentado respecto del 2008-2011 que han sido los años de inicio de la crisis, al aumentar mucho más el número de aspirantes la proporción para sacarse una plaza sigue estando muy reñida, incluso actualmente podríamos afirmar que la proporción es más complicada que antiguamente.

Muchos de estos jóvenes no han visto otra salida, ya que tras haber estudiado una carrera o un máster han visto que lo único a lo que podían aspirar era a un trabajo por horas,mal pagado en el que te explotan mucho y lo peor de todo un trabajo en el que no se sienten realizados.

Para estudiar una oposición hay que tener mucha paciencia ya que esta generación está renunciando a un trabajo mal pagado pero pagado es decir está renunciando a tener dinero y esto es un problema grave a medida que se van cumpliendo años, las ganas de estudiar disminuyen, las motivaciones desaparecen, pero ante todo tienen que tener claro que si van a optar por esta opción será un camino difícil pero muy prometedor a largo plazo.

Seguimos viviendo con nuestros padres

Cuatro de cada cinco españoles de entre 16 y 30 años continúan viviendo con sus padres en el Estado español. Estos datos referentes a la generación perdida de jóvenes nos sirven para ver el poco futuro y la falta de perspectivas que tiene nuestro país. Vivimos en un territorio en serio peligro de extinción, aunque pocas veces hablen de esto lo políticos y voceros del poder que tanto se preocupan por la unidad de España y por ensalzar el patriotismo más rancio y pueril.

Con dos millones de emigrantes españoles desde que estalló la crisis, con otros dos millones de jóvenes que no tienen un empleo, con una precariedad laboral más que palpable, con una lista de defraudadores aristócratas y de la clase alta cada vez más amplia… Con todo esto, ¿de qué España están hablando los editoriales de los periódicos? ¿A qué España del futuro se refieren las televisiones y las radios? ¿Para qué valdría afianzar la unidad de España si el país va a resquebrajarse de forma inevitable por otras grietas no territoriales?

¿Cómo van a pagarse las pensiones de esa gente que se ha dejado la vida por su país? ¿Cómo? ¿Con qué cotizaciones, con las de los dos millones de jóvenes sin empleo, con las de los dos millones de emigrantes o con las de tantos y tantos braceros que son víctimas de la precariedad?

Sería injusto olvidarnos en este escenario negro de la perversa gestión de los poderes fácticos del Estado. Ahí está el bochornoso escándalo de los ERE, de los Cursos de formación, de la Trama Púnica, la Trama Gürtel, del rescate a Bankia con el dinero de todos, de los 45 millones despilfarrados por Esperanza Aguirre en un proyecto cartográfico para Madrid que no llegó a ver la luz y de un largo etcétera. Es triste decirlo, pero este ya es un país sólo momentáneo, sin futuro condenado a la ruina más extrema. Y si traemos de nuevo a la mente la situación que vive la generación perdida de jóvenes españoles, pues apaga y vámonos.

trabajo en el Estado español sin garantia

Las esperanzas de esos jóvenes de la actual generación perdida se han ido reduciendo a lo más mínimo. Encontrar un trabajo en el Estado español ya no es garantía de nada, ni de poder alimentarte como es debido, ni de poder calentarte en el frío del invierno, ni de tener un techo bajo el que vivir, ni de poder independizarte para formar una familia, ni poder hacer la compra cada semana…

Estar sin empleo es algo terrible. Pero, ojo, ser un joven con trabajo precario es casi igual de espantoso. En el actual país en el que vivimos, ya no hay garantías de ningún tipo para los jóvenes. La falta de oportunidades es evidente; en los barrios obreros de las ciudades han desaparecido todo tipo de ayudas, ya ni siquiera hay cursos ni talleres para formar a los más jóvenes.

No importa si el joven no ha estudiado o si hay optado por una formación profesional, por una carrera universitario, por un máster o por un doctorado. Nada te garantiza que puedas vivir dignamente en este país. El escenario, tan extremadamente negro, sólo deja una salida, el exilio forzoso.

Nuestro Estado puede presumir de liderar pocas listas en la eurozona. Pero lo que sí lidera es la estadística de emigrantes. En torno a dos millones de españoles han abandonado el país en busca de oportunidades laborales como la de cerrajeros Cadiz, vitales y existenciales. Aunque los datos sobre emigración en España son relativos (un 68% de los emigrantes españoles no existen para las estadísticas oficiales) y en ocasiones atienden a patrones como el empadronamiento en tierras foráneas (esto no siempre sucede, ya que, por ejemplo, muchos españoles deciden no empadronarse lejos para no perder la seguridad social), la realidad es que el Estado español no tiene futuro. Todo el dinero invertido en formar profesionales de distintas ramas del conocimiento ha sido directamente tirado a la basura, toda vez que esos profesionales creados ya no van a poder revertir en el propio país sus sapiencias, de las que se beneficiarán los países de acogida de emigrantes españoles.

Todo lo vemos negro

La generación perdida de jóvenes españoles que han sido víctimas de la crisis económica y de la nefasta gestión de los políticos y banqueros se ve ahora en una tesitura que jamás hubiera imaginado, la de vivir una adolescencia eterna. La realidad de los jóvenes mayores de 23 años que han acabado una carrera o una formación profesional es muy negra, ya que no tienen oportunidad de incorporarse al mercado laboral en la mayoría de los casos.

Abandonar el domicilio de los padres se ha cospanishnvertido en una aventura más que arriesgada. Los jóvenes que tienen la suerte de abandonar el nido familiar, porque han logrado un empleo, luego se ven con que no tienen el suficiente dinero para afrontar todos los pagos de piso, comida y demás necesidades básicas y rutinarias. Esta situación de precariedad laboral y vital en la que cobrar el salario mínimo interprofesional se convierte en una especie de privilegio acaba por dinamitar el atisbo de independencia de esos jóvenes que quisieron salir de casa para ganarse la vida con el propio sudor de su frente y el propio trabajo de sus dos manos; como consecuencia, esos jóvenes acaban volviendo a la casa de sus padres, para poder al menos ahorrarse el dinero que pierden al pagar el piso, que en muchas ocasiones suele llevarse un altísimo porcentaje del precario salario.

En esta situación, y teniendo en cuenta que todavía hay jóvenes españoles que son excepciones y que tienen la suerte de llevar una vida digna en nuestro país, la hipótesis de poder formar una familia se va postergando. Y se va desvaneciendo. ¿Cómo es posible casarse, tener hijos y llevar una vida tan normal como la que llevaron los ahora quincuagenarios o sexagenarios sin tener un salario digno ni fijo, sin saber si vas a poder pagar la comida, el piso, la luz y el resto de necesidades básicas?

Estudiar masters

La mayoría de los jóvenes nacidos en la época entre 1986 y 1990 son los llamados generación perdida. Estos jóvenes son estudiantes de bachillerato y universidad con sus correspondientes títulos, que una vez acabada la carrera se dieron cuenta de que debido a la crisis, la situación laboral  en España era tal que  no podían trabajar en aquello en lo que habían estado estudiando todo este tiempo, por lo que algunos decidieron estudiar masters o incluso otras carreras para especializarse aún más en determinadas ramas con el fin de que al terminar este nuevo ciclo, la situación laboral hubiera mejorado para aquel entonces, además muchos de ellos han estudiado diferentes idiomas para ampliar su curriculum y aumentar las posibilidades a la hora de encontrar trabajo. También muchos han estado realizando cursos de todo tipo, el caso era no estar parados en casa.

Estamos como vemos ante una generación excesivamente formada con muchos títulos, cursos, carreras e idiomas pero nos encontramos con un hándicap muy importante y negativo que es la falta de experiencia, ahora que la crisis parece que la estamos dejando un poco atrás y que la situación laboral está sensiblemente mejorando las empresas requieren experiencia mínima de al menos uno o dos años en sus ofertas de trabajo, experiencia que estos jóvenes  no han tenido la posibilidad de adquirir debido a las circunstancias de esta generación.

Jóvenes de la edad de unos 28 o 30 años los cuales no han trabajado nunca, se plantean trabajar en cualquier cosa, bien sea en un restaurante de comida rápida, agente de seguros, dependientes de tiendas…etc. Ya que son conscientes de que es necesario empezar a cotizar en la seguridad social sino  esto le traerá represalias en su jubilación. Son pues una generación perdida ya que no trabajan de lo que han estudiado o algunos ni siquiera trabajan de nada y no cuentan con experiencia necesaria para las actuales ofertas de trabajo.

crisis económica y los jóvenes españoles

La violencia con la que la crisis económica se ha cebado con los jóvenes españoles ha dado lugar a una serie de consecuencias terribles. Ahora que los medios de comunicación hablan de una presunta luz a pesar del túnel y de una supuesta salida de la crisis –aunque todos los indicadores apuntan a que la mejora económica es casi imperceptible y que las condiciones de vida de la mayoría social no van a mejor a corto o medio plazo-, la generación perdida de jóvenes españoles continúa sin ver ningún ver ningún rayo de esperanza.

Es más, las verdaderas huellas y los nítidos efectos de la crisis cada vez son más evidentes. La crisis ha dado paso a una generación de jóvenes sin perspectivas laborales. Pero aún es peor el escenario, ya que, como bien ha venido recogiendo en sus páginas el prestigioso diario británico Financial Times, la crisis ha propiciado que en España vayan enfermando miles y miles de jóvenes.

Si vamos más allá de la propia falta de proyecto existencial que cada joven tiene y de la pobreza y las carestías con las que se está obligado a vivir, nos encontramos con depresiones y enfermedades mentales, fruto de la situación. La salud mental es uno de los problemas que son silenciados en estos días; la ansiedad por encontrar un empleo, la frustración por no poder llevar una vida digna, la incapacidad para poder vivir del dinero que proporciona un empleo precario, la falta de perspectivas o la imposibilidad de formar una familia son algunas situaciones adversas que terminan de explotar en las mentes de los jóvenes españoles.

Casi dos millones de españoles menores de 34 años están sin empleo, y de nada vale llevar a cabo una búsqueda activa de trabajo. La falta de oportunidades y la exigencia de experiencia laboral acaban por convertirse en una especie de círculo cerrado que obstruye la ilusión por el futuro.

Ni-nis

Los “nini” son aquellos jóvenes comúnmente llamados así porque ni estudian ni trabajan, cerca de los 30 o incluso pasando los 30 años muchas personas en España continúan en paro, la crisis económica elevó en el 2008 las cifras de desempleados en España, en el actual 2016 estas cifras continúan bastante altas comparadas con años anteriores al 2008 a pesar de que la situación laboral ha mejorado.

Estos jóvenes se han visto afectados gravemente por la crisis laboral ya que al acabar sus estudios se han estancado de tal manera que ni han continuado formándose ni han encontrado trabajo “de lo suyo”. Me refiero con de lo suyo a trabajo relacionado con la carrera o ciclo estudiado, pero aun así son personas sin ambiciones en la vida un poco vagos que están esperando a que el trabajo les llame a ellos, actualmente la situación laboral en España está mejor que años anteriores, pero estos nini se han acomodado viviendo en casa de sus padres sin hacer realmente nada, sin ayudar económicamente en casa, ni entrar ingresos en la economía familiar.

Si es verdad que se ha comentado que este tipo de jóvenes son una generación perdida, sin embargo no es así del todo, hay que preguntarse realmente si son jóvenes perdidos, si nos ponemos a buscar ofertas de trabajo en España quizás la mayoría de ellas sean de comercial de seguros, de dependientes de tiendas, de cerrajeros Elche o de personal de un restaurante de comida rápida. Pero antes de quedarse en casa esperando a que el trabajo de tu vida llame a tu puerta habrá que pasar por este tipo de etapas, encontrar trabajo de lo que sea y empezar a cotizar hoy día es una gran suerte, ser mileurista se ha convertido en España en uno de los deseos más demandados por los españoles, por lo que antes de convertirte en un nini baraja las diferentes posibilidades y no dejes que seas uno de los jóvenes de la famosa generación perdida.